Hay quien sabe que llega el invierno antes de mirar el calendario. Las placas de los codos, de las rodillas o de la cabeza, que en verano casi habían desaparecido, vuelven a salir con las primeras noches frías. No es una impresión: el Manual MSD recoge que los brotes repentinos de psoriasis son más habituales en invierno, después de beber alcohol y en épocas de estrés.
El 29 de octubre es el Día Mundial de la Psoriasis, que la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis organiza desde 2004. Lo aprovechamos para explicar por qué el frío empeora la enfermedad, cómo se reconoce y cómo se distingue de otras descamaciones del cuero cabelludo, qué tratamientos funcionan hoy, qué puedes hacer en casa para tener menos brotes y cuándo conviene pedir cita con el dermatólogo.
Qué encontrarás en este artículo
Las claves en treinta segundos
- La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel y no se contagia. En España se estima una prevalencia del 2,3 %, más de un millón de personas.
- En invierno se juntan varios desencadenantes: aire seco, calefacción, menos luz solar, más infecciones y los excesos de las fiestas.
- Las placas salen sobre todo en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la parte baja de la espalda, y también pueden afectar a las uñas.
- Entre el 5 % y el 30 % de las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica. El dolor o la rigidez en las articulaciones hay que comentarlo en la consulta.
- El tratamiento empieza por las cremas (corticoides y derivados de la vitamina D). Si no basta, hay fototerapia, medicación oral y fármacos biológicos.
- En casa, lo que más ayuda es hidratar la piel cada día, darse duchas cortas con agua tibia y no dejar el tratamiento cuando las placas mejoran.
Qué es la psoriasis y a quién afecta
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel, crónica y no contagiosa. Según MedlinePlus, su causa es un problema del sistema inmunitario que acelera la renovación de la piel: las células que normalmente tardan un mes en llegar a la superficie lo hacen en pocos días, se acumulan y forman placas rojizas cubiertas de escamas blanquecinas.
Es una enfermedad frecuente. La Organización Mundial de la Salud calculaba, en su informe global de 2016, que afecta como mínimo a 100 millones de personas en el mundo. En España, el estudio de referencia, hecho con 12.711 personas entrevistadas y publicado en 2014, estimó una prevalencia del 2,3 %, sin diferencias entre hombres y mujeres. La frecuencia aumenta con la edad y es máxima entre los 60 y los 69 años, aunque a menudo empieza en adultos jóvenes.
Existe una predisposición genética y no es raro que haya varios casos en la misma familia. Sobre esa base actúan los desencadenantes: infecciones, heridas en la piel, algunos medicamentos o el estrés pueden provocar el primer episodio o hacer que la enfermedad empeore. No tiene cura definitiva, pero sí periodos largos en los que las placas desaparecen.
Por qué la psoriasis empeora en invierno
El Manual MSD lo resume así: los brotes son más habituales en invierno y los síntomas a menudo mejoran en verano, cuando la piel recibe luz solar. Hay datos que lo avalan. Un equipo del Massachusetts General Hospital siguió durante tres años a 5.468 pacientes con psoriasis en Nueva Inglaterra: el porcentaje con la piel limpia o casi limpia era más alto en verano (20,4 %), y el de psoriasis moderada o grave, más alto en invierno (40,5 %).
Antes de generalizar, dos matices. Nueva Inglaterra tiene inviernos mucho más duros que la Costa Brava, y los propios autores advertían de que el resultado quizá no se pueda extrapolar a climas con menos contraste entre estaciones. Además, no todos los estudios encuentran este patrón. Lo que sí está bien descrito son los mecanismos que explican por qué a mucha gente le pasa.
Aire seco y calefacción
El aire frío tiene poca humedad y la calefacción reseca todavía más el ambiente de casa. La piel pierde agua, se agrieta y pica. Y rascarse tiene una consecuencia que conviene conocer: en la psoriasis, una herida o un arañazo pueden hacer salir una placa nueva justo en ese sitio. Los dermatólogos lo llaman fenómeno de Koebner, y por eso la Academia Americana de Dermatología incluye los arañazos, los cortes al afeitarse e incluso los tatuajes entre los desencadenantes.
Menos horas de sol
La luz ultravioleta frena la multiplicación acelerada de las células de la piel, y por eso la fototerapia es uno de los tratamientos de la psoriasis. En invierno hay menos horas de luz y la piel va tapada, así que ese efecto se pierde. No quiere decir que tomar el sol sea un tratamiento: las quemaduras solares también desencadenan brotes.
Infecciones, estrés y fiestas
El otoño y el invierno son temporada de resfriados, gripes y dolores de garganta. Una faringoamigdalitis estreptocócica puede desencadenar la psoriasis en gotas, y cualquier infección puede despertar una psoriasis que estaba controlada. En diciembre se suman las comidas copiosas, el alcohol y el estrés, que también forman parte de la lista de desencadenantes.
Síntomas de la psoriasis: cómo reconocerla
La forma típica son placas rojas o rosadas, bien delimitadas y cubiertas de escamas blancas o plateadas, que pueden picar o escocer. Salen sobre todo en los codos, las rodillas, la parte baja de la espalda y el cuero cabelludo. En la piel oscura las placas pueden parecer moradas, marrones o grises, y cuestan más de ver.
Las uñas también pueden notarlo: pequeños hoyos en la superficie, uñas más gruesas o que se despegan del lecho. Vale la pena fijarse, porque los cambios en las uñas pueden ser una señal de artritis psoriásica.
Tipos de psoriasis
- En placas: la más frecuente, con las placas típicas de codos, rodillas y espalda.
- En gotas: muchas manchas pequeñas repartidas por el cuerpo, a menudo después de una infección de garganta.
- Invertida: en los pliegues (axilas, ingles, debajo del pecho), con la piel roja y lisa, casi sin escamas.
- Pustulosa: con pústulas que no son infecciosas. Es poco habitual.
- Eritrodérmica: enrojecimiento de casi toda la piel. Es muy rara y puede ser grave.
¿Psoriasis en el cuero cabelludo o dermatitis seborreica?
En la cabeza, la psoriasis se confunde a menudo con la dermatitis seborreica y con la caspa. Las tres descaman, pero no son lo mismo ni se tratan igual. Estas son las diferencias que ayudan a orientarse:
| Qué mirar | Psoriasis | Dermatitis seborreica | Caspa |
|---|---|---|---|
| Cómo es | Placas gruesas y bien delimitadas, con escamas blancas o plateadas | Enrojecimiento con escamas finas, grasientas y amarillentas | Escamas finas, sin enrojecimiento |
| Dónde sale | Puede sobrepasar la línea del pelo, hacia la frente, la nuca y detrás de las orejas | Cuero cabelludo, cejas, lados de la nariz y detrás de las orejas | Solo en el cuero cabelludo |
| Otras pistas | Placas en los codos o las rodillas, cambios en las uñas | No afecta a las uñas | Mejora con un champú anticaspa |
Tabla orientativa. Una descamación que no mejora con champú anticaspa en unas semanas merece una visita.
Hay casos que comparten rasgos de ambas, y los dermatólogos los llaman sebopsoriasis. Por eso el diagnóstico lo hace el dermatólogo mirando la piel. Si quieres conocer mejor la otra, tienes el artículo sobre la dermatitis seborreica.
Cuando la psoriasis va más allá de la piel
Artritis psoriásica
Según el Manual MSD, entre el 5 % y el 30 % de las personas con psoriasis acaban teniendo artritis psoriásica, una inflamación de las articulaciones que provoca dolor, hinchazón y rigidez. En la mayoría de los casos aparece después de las placas, pero no siempre. Si tienes dolor en las articulaciones que va y viene, rigidez al levantarte o un dedo hinchado de arriba abajo, coméntalo en la consulta aunque la piel esté bien. Detectarla pronto permite elegir un tratamiento que proteja también las articulaciones.
El corazón, el metabolismo y el estado de ánimo
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que no se queda en la piel. El Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia (Inserm) cifra en un 25 % el aumento del riesgo cardiovascular, con independencia de los factores de riesgo clásicos, y en un 30-40 % la proporción de personas con psoriasis grave que sufren depresión. También se asocia a la diabetes tipo 2 y al exceso de peso.
En la práctica quiere decir dos cosas. La primera, que conviene controlar la presión, el azúcar y el colesterol con la misma constancia que las placas, y que si hay otros factores de riesgo la consulta de cardiología puede ayudar. La segunda, que si la psoriasis te está afectando al ánimo, al sueño o a las relaciones, no te lo guardes: el acompañamiento de un psicólogo también forma parte del tratamiento.
Tratamiento de la psoriasis: de las cremas a los biológicos
La psoriasis no tiene cura definitiva, pero sí tratamientos que la controlan muy bien. El Canal Salut de la Generalitat los agrupa en tres familias: tópicos, fototerapia y sistémicos. La elección depende de la extensión, de la zona afectada y de cómo te condiciona el día a día. Una referencia práctica para calcular la extensión: la palma de la mano, con los dedos, equivale al 1 % de la superficie del cuerpo.
Cremas y tratamientos tópicos
Son la primera opción en la mayoría de los casos leves y moderados. Los más utilizados son los corticoides tópicos y los derivados de la vitamina D, solos o combinados en un mismo producto. Para el cuero cabelludo hay champús, lociones y espumas, y para la cara y los pliegues se eligen preparados más suaves. Funcionan si se usan tal como se han pautado, y es mejor no dejarlos por tu cuenta cuando las placas empiezan a mejorar.
Fototerapia
La fototerapia con luz ultravioleta B (UVB) es una opción cuando las placas ocupan mucha superficie o no mejoran con cremas. Se hace en un centro sanitario, normalmente dos o tres sesiones por semana durante unas cuantas semanas, con dosis controladas. No tiene nada que ver con las cabinas de bronceado, que no están indicadas.
Medicación oral y fármacos biológicos
Cuando la psoriasis es extensa, afecta a zonas delicadas como la cara, las manos o los genitales, o va acompañada de artritis, el dermatólogo puede proponer un tratamiento sistémico. Los hay orales, como el metotrexato, la ciclosporina, la acitretina o el apremilast, y están los fármacos biológicos, que se administran con inyecciones y bloquean piezas concretas de la inflamación, como el TNF, la IL-17 o la IL-23. Según el Manual MSD, los biológicos suelen ser los más eficaces en la psoriasis grave. Todos requieren controles: antes de empezar y durante el tratamiento se hacen análisis periódicos.
Cuidados en casa para pasar el invierno con menos brotes
Estas medidas no sustituyen al tratamiento, pero lo ayudan. La mayoría son recomendaciones de la Academia Americana de Dermatología y del Canal Salut:
- Hidrata toda la piel cada día, insistiendo en las placas. En invierno van mejor las cremas espesas o las pomadas sin perfume que las lociones.
- Duchas cortas y con agua tibia, de diez minutos como mucho, con un gel suave en lugar de jabón. Sécate sin frotar y ponte la crema enseguida, con la piel todavía algo húmeda.
- Un humidificador si el aire de casa es muy seco. Y no te sientes tan cerca del radiador o de la chimenea que notes el calor en la piel.
- Ropa de algodón en contacto con la piel. La lana y las fibras sintéticas pueden aumentar el picor.
- No te rasques ni te arranques las escamas. Si pica, una toallita húmeda y fría o un poco de crema hidratante alivian sin hacer herida.
- Cuidado con el fuego. Las cremas con parafina impregnan la ropa y las sábanas y hacen que ardan con más facilidad, así que no fumes ni te acerques a llamas abiertas con la crema puesta.
- Colonias y perfumes, lejos de la piel.
- Trata las infecciones de garganta y de oído, y no abandones el tratamiento por tu cuenta cuando las placas mejoran.
También ayuda lo que ayuda al resto de la salud: no fumar, beber poco alcohol y mantener un peso adecuado. El Canal Salut sugiere, además, menos carne y grasas animales y más pescado azul. Y el sol, con medida: un poco de exposición los días que se puede le va bien a mucha gente, pero sin llegar a quemarte nunca, y si haces fototerapia, pregúntalo antes.
Mitos sobre la psoriasis que conviene desmontar
«Se contagia.» No. La psoriasis no se transmite por contacto, ni en la piscina, ni compartiendo toallas. Tenerlo claro ahorra muchas miradas incómodas a quien la tiene.
«Con pastillas de vitamina D se va.» Las cremas con derivados de la vitamina D son un tratamiento de primera línea, pero las pastillas son otra cosa. En un ensayo clínico publicado en 2023, realizado en Tromsø (Noruega) durante dos inviernos, 122 adultos con psoriasis y la vitamina D baja tomaron suplementos o placebo durante cuatro meses, y la gravedad de las placas no cambió entre los dos grupos. Los autores admiten que la mayoría tenía una psoriasis leve, lo que deja poco margen para notar diferencias. Si tienes la vitamina D baja, conviene corregirla por otros motivos, que explicamos en el artículo sobre la vitamina D baja en la analítica.
«Es cosa de los nervios.» El estrés puede desencadenar un brote, pero el origen es inmunitario y hay una predisposición genética. Nadie tiene psoriasis por no saber gestionar el estrés.
«La dieta no tiene nada que ver.» Depende. Ninguna dieta cura la psoriasis, pero el peso cuenta. En un ensayo italiano con 303 pacientes con sobrepeso u obesidad y psoriasis moderada o grave, que ya seguían un tratamiento sistémico, los que hicieron 20 semanas de dieta y ejercicio redujeron el índice de gravedad (PASI) una mediana del 48 %, frente al 25,5 % de los que solo recibieron consejos. Si te conviene perder peso, la consulta de dietética y nutrición puede ayudarte con un plan realista.
Cuándo ir al dermatólogo
Pide cita si te pasa alguna de estas cosas:
- Tienes placas que no se van y todavía no tienes un diagnóstico.
- El tratamiento que sigues ya no funciona o te da efectos secundarios.
- Notas dolor, hinchazón o rigidez en las articulaciones.
- El picor no te deja dormir o la psoriasis te está afectando al ánimo.
- Quieres quedarte embarazada y sigues un tratamiento sistémico: algunos medicamentos hay que cambiarlos antes.
Cuándo no hay que esperar a la visita
Si la piel se enrojece de golpe en zonas grandes y aparecen pústulas que se juntan, y sobre todo si tienes fiebre, escalofríos o el corazón acelerado, ve a urgencias. El servicio de salud británico lo considera una urgencia porque puede ser una forma grave de psoriasis o una infección.
Cómo tratamos la psoriasis en Clínica Eupnea
En Palamós, la psoriasis la lleva la Dra. Teresa Martín-Urda, del servicio de dermatología. En la consulta se revisan las placas, las uñas y el cuero cabelludo, y se repasan los desencadenantes, los tratamientos que ya has probado y si tienes molestias en las articulaciones.
Consulta de psoriasis en Palamós
El diagnóstico es clínico: normalmente basta con la exploración, y solo a veces hace falta una biopsia pequeña para descartar otras enfermedades. A partir de ahí se pacta el tratamiento. El servicio dispone de tratamientos tópicos, fototerapia y medicación oral, y en los casos moderados o graves se valora si eres candidato a un tratamiento biológico. Si hay dolor articular, la dermatóloga te orientará hacia reumatología.
Como la psoriasis se relaciona con el peso, el corazón y el ánimo, en el mismo centro tienes dietética, cardiología, psicología y análisis de control. Para pedir cita puedes llamar al 872 21 75 91 o escribir por WhatsApp, de lunes a viernes de 9.00 a 13.30 h y de 15.30 a 19.30 h. Si te interesan otros problemas de piel, tienes la guía de dermatología y cuidado de la piel.
Preguntas frecuentes
No. La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de origen inmunitario y no se transmite por contacto, ni compartiendo toallas, ni en la piscina. Existe una predisposición genética, y por eso a veces hay varios casos en la misma familia, pero eso no tiene nada que ver con el contagio.
Porque se juntan varios desencadenantes. El aire frío y la calefacción resecan la piel, hay menos luz solar, que frena la renovación acelerada de la piel, y aumentan las infecciones y el estrés. El Manual MSD recoge que los brotes son más habituales en invierno y que los síntomas a menudo mejoran en verano, aunque no le pasa a todo el mundo ni con la misma intensidad.
No tiene cura definitiva, porque es una enfermedad crónica, pero hay tratamientos que la controlan muy bien y muchas personas pasan temporadas largas sin placas. El objetivo es encontrar el tratamiento que te deje la piel limpia o casi limpia con los mínimos efectos secundarios.
Hay dos niveles. La base es una crema hidratante o emoliente sin perfume, cada día y en toda la piel. Encima, el dermatólogo pauta cremas con medicamento, sobre todo corticoides tópicos y derivados de la vitamina D, solos o combinados. La potencia se elige según la zona: en la cara y en los pliegues se usan preparados más suaves.
La psoriasis forma placas más gruesas y bien delimitadas, con escamas blancas o plateadas, que pueden sobrepasar la línea del pelo, y a menudo hay placas en otras zonas o cambios en las uñas. La dermatitis seborreica da escamas finas, grasientas y amarillentas, también en las cejas y a los lados de la nariz. A veces se mezclan, y el diagnóstico lo hace el dermatólogo.
Sí. Según el Manual MSD, entre el 5 % y el 30 % de las personas con psoriasis desarrollan artritis psoriásica, con dolor, hinchazón y rigidez de las articulaciones. Si notas dolor articular que va y viene, rigidez al levantarte o un dedo hinchado de arriba abajo, coméntalo en la consulta aunque la piel esté bien.
Los datos no lo respaldan. En un ensayo clínico realizado en Noruega durante dos inviernos, 122 adultos con psoriasis y la vitamina D baja tomaron suplementos o placebo durante cuatro meses, y la gravedad de la psoriasis no cambió. Las cremas con derivados de la vitamina D son otra cosa y sí son un tratamiento eficaz.
¿Tienes un brote de psoriasis este invierno?
En Clínica Eupnea, en Palamós, la dermatóloga te visita, revisa el tratamiento y, si hace falta, te propone fototerapia o medicación oral.
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