En septiembre llegan las analíticas de la vuelta de vacaciones y hay un resultado que trae casi siempre la misma conversación a la consulta: la vitamina D baja. Aparece marcada, la persona entra con cara de preocupación y la pregunta es previsible. Si vivo en la Costa Brava y he pasado el verano al lado de la playa, ¿cómo puede ser que la tenga baja?
Puede ser por varias razones, y conviene separarlas. Una es que el sol de otoño ya no fabrica lo mismo que el de julio. La otra, menos conocida, es que lo que el laboratorio marca como bajo no siempre significa enfermedad. Aquí encontrarás qué mide exactamente la analítica, a quién tiene sentido pedírsela, cuándo hay que hacer algo y qué no se debe esperar de un suplemento.
Qué encontrarás en este artículo
- Por qué baja a partir del otoño
- Qué hace la vitamina D en el cuerpo
- Cómo se lee la analítica
- Qué síntomas da
- A quién conviene medirla, y a quién no
- Quién tiene más riesgo
- Sol: cuánto y cómo, sin quemarse
- Dónde hay vitamina D de verdad
- Suplementos: dosis y límites
- Qué no hace la vitamina D
- Qué más mira el médico
- Cómo lo estudiamos en Clínica Eupnea
- Preguntas frecuentes
Las claves en treinta segundos
- La mayor parte de la vitamina D la fabrica la piel con la radiación ultravioleta B, y de noviembre a febrero, en nuestra latitud, el sol del mediodía ya no llega con fuerza suficiente.
- La analítica mide la 25-hidroxivitamina D. Por debajo de 20 ng/ml casi todos los laboratorios hablan de déficit; entre 20 y 30 hay una zona gris con poco acuerdo.
- La guía de la Endocrine Society de 2024 desaconseja medirla de forma rutinaria en personas sanas, y las recomendaciones españolas dicen lo mismo.
- El déficit importante da dolor óseo y muscular y debilidad. La mayoría de los resultados ligeramente bajos no dan ningún síntoma.
- Un suplemento no es un multivitamínico preventivo: el ensayo VITAL, con 25.871 personas, no redujo ni cánceres, ni infartos, ni fracturas.
- Pasarse también tiene consecuencias: de forma sostenida, más de 4.000 UI al día puede acabar en hipercalcemia.
Por qué la vitamina D baja a partir del otoño
La vitamina D no viene sobre todo del plato, sino de la piel. La radiación ultravioleta B del sol transforma un derivado del colesterol de la piel en el precursor de la vitamina, y el hígado y el riñón terminan el trabajo. El problema es que esa radiación depende del ángulo con el que llega el sol: cuanto más bajo está en el horizonte, más atmósfera atraviesa y menos UVB llega al suelo.
Por eso el calendario importa tanto. Un grupo de la Universitat Politècnica de València calculó cuánto sol hacía falta en Valencia para obtener el equivalente a 1.000 UI diarias. En primavera y verano bastaban unos 10 minutos alrededor de las 13 h con una cuarta parte del cuerpo descubierta. En invierno, de noviembre a febrero, con solo un 10 % del cuerpo expuesto, la cifra subía a unas dos horas en el mediodía solar, algo que en la práctica nadie hace con 12 grados y un jersey puesto. Puedes leerlo en el resumen que publicó la propia universidad.
Palamós está a 41 grados de latitud norte, algo más arriba que Valencia, así que aquí el patrón es igual o un poco más estricto. Las reservas del verano se van gastando, y el resultado típico es el que vemos en las analíticas de otoño e invierno.
Qué hace la vitamina D en el cuerpo
Su trabajo principal es permitir que el intestino absorba el calcio y el fósforo de la dieta. Sin suficiente vitamina D, por mucho calcio que comas, no entra bien, y el hueso lo nota. Cuando el déficit es grave y prolongado aparecen dos cuadros clásicos: el raquitismo en los niños, con huesos que se deforman mientras crecen, y la osteomalacia en los adultos, con huesos blandos que duelen. También tiene un papel en el músculo, y por eso la debilidad muscular es una de las señales del déficit importante.
Más allá del hueso, lo que todavía se discute
La vitamina D participa en el sistema inmunitario y en muchos procesos celulares, y eso ha generado mucha literatura y todavía más titulares. Una cosa es que el receptor de la vitamina D esté en medio cuerpo y otra que tomarla en cápsulas prevenga enfermedades en quien ya tiene suficiente. Esa segunda parte es la que no se ha podido demostrar, y hacia el final del artículo están las cifras.
Cómo se lee una analítica de vitamina D
Lo que se pide al laboratorio es la 25-hidroxivitamina D (la verás como 25-OH-D o calcidiol), que es la forma que circula por la sangre y la que refleja las reservas. Puede informarse en ng/ml o en nmol/l, y ahí viene la primera confusión: la misma cifra cambia de cara según la unidad, porque 1 ng/ml equivale a 2,5 nmol/l.
| Resultado de 25-OH-D | Equivale a | Cómo se suele interpretar |
|---|---|---|
| Menos de 20 ng/ml | Menos de 50 nmol/l | Déficit para casi todos los laboratorios y todas las guías |
| Entre 20 y 30 ng/ml | Entre 50 y 75 nmol/l | Zona gris: insuficiencia para unas guías, suficiente para otras |
| Más de 30 ng/ml | Más de 75 nmol/l | Correcto para todas |
Los puntos de corte no son universales. La guía de la Endocrine Society de 2024 terminó diciendo que la evidencia no permite fijar una cifra objetivo para prevenir enfermedades.
Esa falta de acuerdo explica parte del ruido. En los estudios españoles, más de la mitad de los adultos están por debajo de 30 ng/ml y la proporción sube mucho en personas mayores. Ahora bien, si el umbral que se usa para hablar de déficit está discutido, también lo está la cifra de "medio país con déficit". Por eso el resultado hay que leerlo con la persona delante, no como un aprobado o un suspenso.
Qué síntomas da la vitamina D baja
La respuesta honesta es que, en la mayoría de casos ligeramente bajos, ninguno. El déficit claramente establecido sí da señales: dolor en los huesos, dolor y debilidad muscular, y en los niños pequeños, en los casos graves, espasmos musculares como primer signo de raquitismo. Lo explica bien el Manual MSD para público general.
El cansancio es otro tema. Es el síntoma que más a menudo se atribuye a la vitamina D baja, y también uno de los más inespecíficos de la medicina: ahí caben la anemia, la tiroides, un problema de sueño, un cuadro de ansiedad o sencillamente dormir poco. Atribuirlo de entrada a la vitamina D hace que a veces se deje de buscar la causa real.
A quién conviene medir la vitamina D (y a quién no)
Aquí ha habido un cambio importante en los últimos años. La guía de la Endocrine Society publicada en junio de 2024 desaconseja el cribado de 25-OH-D en personas sanas, también en personas con obesidad o con piel oscura, porque no se ha podido demostrar qué nivel hay que alcanzar para obtener un beneficio concreto. En España, las recomendaciones de las sociedades científicas y de los servicios de salud van en la misma línea: no se recomienda el cribado poblacional.
Otra cosa es pedirla cuando hay un motivo. Tiene sentido medirla si hay osteoporosis o una fractura por fragilidad, sospecha de osteomalacia, una enfermedad que impida absorber grasas (celiaquía, enfermedad de Crohn, cirugía bariátrica), enfermedad renal o hepática crónica, alteraciones del calcio o de la paratiroides, o tratamientos que interfieren con la vitamina D, como algunos antiepilépticos o la rifampicina.
Por qué el médico no la pide a todo el mundo
Porque una determinación sin un plan detrás acaba generando más visitas, más suplementos y más analíticas de control, sin que la persona esté mejor. En cambio, en los grupos con motivo clínico, conocer la cifra cambia la conducta: se trata, se corrige la causa y se comprueba el resultado.
Quién tiene más riesgo de tener la vitamina D baja
El perfil de riesgo es bastante reconocible y tiene más que ver con la vida que se lleva que con el país donde se vive:
- Personas mayores, sobre todo si salen poco de casa o viven en una residencia. La piel fabrica menos vitamina D con la edad y el intestino absorbe menos.
- Personas con la piel oscura: la melanina filtra la radiación ultravioleta y hace falta más rato de sol para obtener lo mismo.
- Quien va siempre cubierto por trabajo, por costumbre o por creencias.
- Personas con obesidad u operadas de cirugía bariátrica.
- Enfermedades con malabsorción de grasas y algunos problemas renales o hepáticos.
- Bebés con lactancia materna exclusiva, porque la leche materna lleva poca. Por eso se recomienda suplemento el primer año.
Sol: cuánto y cómo, sin quemarse
La recomendación que circula desde hace años es exponer brazos y piernas, o cara, brazos y manos, entre 5 y 15 minutos unas tres veces por semana, y más rato si la piel es oscura o se trata de una persona mayor. También hay que decir que muchos dermatólogos no recomiendan buscar más sol, porque el mismo ultravioleta que fabrica la vitamina es el que aumenta el riesgo de cáncer de piel.
El punto de equilibrio razonable es sencillo: ratos cortos y frecuentes en la calle, nunca hasta el enrojecimiento. Quemarse no fabrica más vitamina D, solo daña la piel. Y en pleno invierno, por mucho que se busque, el sol del mediodía no da para mucho.
¿La crema solar te deja sin vitamina D?
Es un miedo muy extendido y la respuesta corta es que no. Una revisión de 75 estudios publicados entre 1970 y 2017, aparecida en el British Journal of Dermatology en 2019, no encontró que el uso habitual de protector solar reduzca de forma significativa la producción de vitamina D, y un ensayo hecho en Tenerife con cremas de factor 15 aplicadas correctamente mostró una síntesis excelente. Tienes más detalles sobre el uso correcto en el artículo sobre la importancia de la crema solar.
Alimentación: dónde hay vitamina D de verdad
Pocos alimentos la llevan de forma natural, y por eso con la dieta sola cuesta llegar a las cantidades recomendadas. Los que más aportan son el pescado azul (salmón, sardina, caballa, trucha, arenque), la yema de huevo y el hígado. Además están los productos enriquecidos: leche, yogures y cereales de desayuno llevan vitamina D añadida. El portal MedlinePlus de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos lo resume igual: la mayor parte de la vitamina D de la dieta viene de alimentos enriquecidos.
Merece la pena poner pescado azul en la mesa dos o tres veces por semana aunque no sea por la vitamina D. Si te interesa el tema, lo tratamos a fondo cuando hablamos de cómo leer la analítica del colesterol.
Suplementos: dosis, pautas y límites
Las cantidades diarias recomendadas son modestas: 600 UI para la mayoría de adultos, 800 UI a partir de los 71 años y 400 UI durante el primer año de vida. El servicio de salud británico lo simplifica en 10 microgramos diarios para todos a partir del año, y recuerda que 1 microgramo equivale a 40 UI. Cuando hay un déficit real, el médico puede pautar dosis más altas durante unas semanas y pasar después a una dosis de mantenimiento.
El límite también importa. Tomar más de 4.000 UI al día de forma sostenida puede provocar hipercalcemia, es decir, demasiado calcio en la sangre, que debilita el hueso y puede dañar el riñón y el corazón. En niños de 1 a 10 años el techo es de 2.000 UI y en menores de un año, de 1.000 UI. Con el sol no te puedes intoxicar; con cápsulas, sí.
Por qué es mejor una dosis diaria baja que una megadosis mensual
La guía de 2024 recomienda, en personas de 50 años o más con indicación de tomarla, dosis diarias bajas en lugar de dosis altas espaciadas. La ampolla mensual o trimestral es cómoda y todavía se usa mucho, pero la evidencia actual no juega a su favor.
Qué no hace la vitamina D
Esta parte suele sorprender. El ensayo VITAL, el mayor realizado hasta ahora, repartió 2.000 UI diarias o placebo entre 25.871 adultos durante una media de 5,3 años. No redujo los cánceres ni los episodios cardiovasculares graves, y el análisis de fracturas publicado después tampoco encontró menos fracturas en el grupo que tomaba vitamina D. Eran personas mayoritariamente sanas y con niveles iniciales correctos, que es justo donde más se suele recomendar el suplemento por cuenta propia.
Eso no significa que la vitamina D no sirva para nada. Significa que sirve para lo que sirve: corregir un déficit real, proteger el hueso cuando hay un motivo y acompañar el tratamiento de la osteoporosis. Como pastilla preventiva universal, los números no están.
Qué más mira el médico cuando la vitamina D sale baja
Una cifra sola no dice gran cosa. Ante una vitamina D baja con síntomas o con factores de riesgo, el siguiente paso suele ser mirar el calcio, el fósforo, la fosfatasa alcalina, la función del riñón y, según el caso, la paratiroides. Es la manera de distinguir un déficit alimentario o de sol de un problema de absorción u hormonal.
De paso, en una analítica completa aparecen otras cosas que explican síntomas que la gente atribuye a la vitamina D: el hierro y la ferritina, la vitamina B12 y la función tiroidea. De hecho, cuando alguien consulta por caída del cabello en otoño, esas tres suelen dar más información que la vitamina D.
Cómo estudiamos la vitamina D baja en Clínica Eupnea
En Palamós lo hacemos dentro de los estudios metabólicos, que incluyen el perfil de glucosa, el perfil de lípidos, la función tiroidea, la función hepática y renal y el capítulo de minerales y vitaminas, donde están el hierro, el calcio, la vitamina D, la vitamina B12 y el ácido fólico. La extracción pide un ayuno de 10 a 12 horas y el resultado se interpreta junto con el resto de la analítica.
Quién interpreta tu vitamina D baja
Los estudios metabólicos los firma el Dr. David Pérez Asensio, especialista en endocrinología. En la visita se revisa si había un motivo para pedir la prueba, qué sale en el resto de parámetros, si hay que tratar y durante cuánto tiempo, y cuándo conviene repetirla. No siempre termina con una receta, y esa también es una conclusión válida.
Para pedir hora puedes llamar al 872 21 75 91 de lunes a viernes, de 9.00 a 13.30 h y de 15.30 a 19.30 h.
Preguntas frecuentes
Que la 25-hidroxivitamina D de tu sangre está por debajo del valor que marca el laboratorio, habitualmente 20 o 30 ng/ml. Por debajo de 20 ng/ml (50 nmol/l) se considera déficit en casi todas partes. Entre 20 y 30 hay desacuerdo entre guías, y la guía de la Endocrine Society de 2024 concluyó que la evidencia no permite fijar una cifra objetivo. Un resultado ligeramente bajo en una persona sana y sin síntomas no equivale a una enfermedad.
Los déficits importantes dan dolor en los huesos, dolor y debilidad muscular, y en los adultos pueden llegar a la osteomalacia. En los niños, el déficit grave causa raquitismo, y los espasmos musculares suelen ser el primer signo. La mayoría de los resultados algo bajos no dan ningún síntoma. El cansancio es tan inespecífico que antes de atribuirlo a la vitamina D conviene descartar anemia, problemas de tiroides, mal sueño o ansiedad.
Depende de la época, de la hora y de la piel. Los cálculos hechos en Valencia, a una latitud parecida a la nuestra, dan unos 10 minutos hacia las 13 h en primavera y verano con una cuarta parte del cuerpo descubierta, y unas dos horas al mediodía en invierno con solo un 10 % del cuerpo expuesto. La recomendación clásica son ratos cortos de 5 a 15 minutos unas tres veces por semana, sin llegar nunca al enrojecimiento.
El pescado azul es la mejor fuente natural: salmón, sardina, caballa, trucha y arenque. También aportan la yema de huevo y el hígado. El resto viene sobre todo de alimentos enriquecidos, como leche, yogures y cereales de desayuno. Con la dieta sola es difícil llegar a las cantidades recomendadas, y por eso la fuente principal sigue siendo el sol.
Las cantidades diarias recomendadas son 400 UI el primer año de vida, 600 UI del año a los 70 y 800 UI a partir de los 71. Si hay un déficit confirmado, el médico puede indicar dosis más altas unas semanas y después una dosis de mantenimiento. En personas de 50 años o más con indicación de tomarla, la guía de 2024 prefiere dosis diarias bajas antes que megadosis mensuales.
Sí. Tomar más de 4.000 UI diarias durante tiempo puede subir el calcio de la sangre (hipercalcemia), lo que debilita el hueso y puede dañar el riñón y el corazón. En niños de 1 a 10 años el límite es de 2.000 UI al día y en menores de un año, de 1.000 UI. Con la exposición solar no hay riesgo de intoxicación, porque el cuerpo regula la producción.
No en las condiciones reales de uso. Una revisión de 75 trabajos publicados entre 1970 y 2017 no encontró un efecto significativo del protector solar sobre la producción de vitamina D, y un ensayo con cremas de factor 15 aplicadas correctamente mostró una síntesis excelente. Protegerse del sol para evitar quemaduras y cáncer de piel y mantener la vitamina D no son objetivos incompatibles.
¿Tienes una analítica con la vitamina D baja?
En Clínica Eupnea, en Palamós, la revisamos dentro de los estudios metabólicos y el endocrino te explica si hay que hacer algo y durante cuánto tiempo.
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