Colesterol alto: cómo leer tu analítica de septiembre y cuándo hay que tratarlo

Enfermera realizando una extracción de sangre del brazo de un paciente en consulta para una analítica de colesterol

El informe de la analítica llega al móvil un martes cualquiera y lo primero que hace todo el mundo es buscar los asteriscos. Colesterol total: 232, con una flecha hacia arriba al lado. A partir de ahí las reacciones se reparten entre dos extremos: quien da por hecho que mañana tiene que empezar a tomar pastillas y quien recuerda que su padre lo tenía igual y llegó a los noventa.

El colesterol alto es uno de los hallazgos que más se repiten en las analíticas de septiembre, cuando la gente vuelve de vacaciones y recupera los controles que tenía pendientes. También es de los peor entendidos. Un número suelto no dice casi nada, y el mismo LDL puede ser irrelevante en una persona y motivo de tratamiento en otra.

Qué encontrarás en este artículo

  1. Qué cifras se consideran colesterol alto
  2. Por qué el colesterol alto no da síntomas
  3. La analítica de septiembre: qué mirar al volver del verano
  4. Cómo prepararse para el análisis
  5. Tu objetivo de LDL depende del riesgo, no de la tabla
  6. Qué sube el colesterol además de la dieta
  7. Triglicéridos altos: un problema distinto
  8. Qué cambia de verdad en la dieta
  9. Ejercicio, peso, tabaco y alcohol
  10. Cuándo hacen falta pastillas para el colesterol alto
  11. Cuándo pedir cita
  12. Preguntas frecuentes

Las claves en treinta segundos

  • Como referencia general: colesterol total por debajo de 200 mg/dl, LDL por debajo de 100, no-HDL por debajo de 130 y triglicéridos por debajo de 150.
  • El HDL funciona al revés: se considera bajo por debajo de 40 en hombres y de 50 en mujeres.
  • El colesterol alto no da síntomas. Solo se ve en un análisis de sangre.
  • El objetivo de LDL no es igual para todo el mundo: depende del riesgo cardiovascular global y, en los casos de más riesgo, baja hasta 55 mg/dl.
  • No todo viene de la comida: tiroides, riñón, fármacos, alcohol y genética también suben el colesterol.
  • La hipercolesterolemia familiar afecta aproximadamente a 1 de cada 300 personas y la mayoría no lo sabe.

Qué cifras se consideran colesterol alto

Las cifras de referencia para adultos de 20 años o más están recogidas, entre otros sitios, en la ficha sobre niveles de colesterol de MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Se considera deseable un colesterol total por debajo de 200 mg/dl, un LDL por debajo de 100, un colesterol no-HDL por debajo de 130 y unos triglicéridos por debajo de 150. El HDL va al revés: lo mejor es tenerlo por encima de 60, y se considera bajo por debajo de 40 en hombres y de 50 en mujeres.

LDL, HDL, no-HDL y triglicéridos: qué mide cada uno

El colesterol no viaja solo por la sangre, lo hace dentro de partículas que lo transportan, y el nombre de cada parámetro viene de esas partículas. El LDL es el que lleva el colesterol hacia los tejidos y el que, cuando sobra, acaba depositándose en la pared de la arteria. El HDL hace el camino de vuelta hacia el hígado. El colesterol no-HDL se calcula restando el HDL del total y tiene la ventaja de incluir de una vez todas las partículas que hacen daño, no solo el LDL. Los triglicéridos son otra familia de grasas, muy sensible a la comida, al alcohol y al azúcar.

Por qué estar «dentro del rango» no siempre es estar bien

Los rangos de referencia del laboratorio describen a la población general, no tu caso. Una persona de 35 años sin ningún factor de riesgo puede estar perfectamente con un LDL de 115. La misma cifra en alguien que ya ha tenido un infarto es un problema serio que pide tratamiento. Por eso tiene poco sentido comparar analíticas con el cuñado: el número se lee siempre acompañado del resto de la historia.

Por qué el colesterol alto no da síntomas

Esta es la parte que más cuesta aceptar. El colesterol alto no duele, no cansa, no da dolor de cabeza ni pesadez en las piernas. Puede estar elevado durante veinte años sin avisar mientras va formando placas en la pared arterial, y el primer síntoma puede ser directamente una angina de pecho o un infarto. Es exactamente el motivo por el que se mide de rutina en gente que se encuentra bien.

Hay una excepción: las formas hereditarias muy marcadas a veces dejan señales visibles. Depósitos amarillentos y blandos en los párpados, nódulos en los tendones (sobre todo en el tendón de Aquiles) o un anillo blanquecino alrededor del iris en alguien de menos de 45 años son hallazgos que obligan a mirar el perfil lipídico de inmediato. Sobre cómo este proceso acaba afectando al corazón, lo explicamos con detalle en el artículo sobre la enfermedad de las arterias coronarias.

La analítica de septiembre: qué mirar al volver del verano

Septiembre concentra analíticas por un motivo prosaico: la gente vuelve, recupera rutinas y hace las gestiones que dejó en el cajón en junio. También es un buen momento porque el cuerpo viene de dos meses poco representativos, con más cenas fuera, más alcohol y horarios irregulares, y eso se nota sobre todo en los triglicéridos y en la glucosa.

En Clínica Eupnea los análisis clínicos se hacen en el mismo centro, con extracción por la mañana y resultados comentados en consulta. El perfil lipídico básico incluye colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos, y suele acompañarse de glucosa, función hepática, función renal y TSH, que es lo que permite distinguir un colesterol alto «propio» de uno que es consecuencia de otra cosa. Si quieres una visión general de qué aporta cada bloque de una analítica, lo repasamos en el artículo sobre la importancia de las analíticas.

Cada cuánto hay que repetir el análisis de colesterol

Para adultos sanos, la pauta orientativa es cada cinco años entre los 20 y los 40 años, cada uno o dos años en hombres de 45 a 65 y en mujeres de 55 a 65, y anualmente a partir de los 65. En niños se recomienda una primera determinación entre los 9 y los 11 años. Estas cifras son un punto de partida: ante diabetes, hipertensión, tabaquismo o antecedentes familiares de infarto precoz, el ritmo lo marca el médico.

Cómo prepararse para el análisis

El ayuno: qué te vamos a pedir y por qué

La instrucción habitual es venir en ayunas de entre 8 y 12 horas, bebiendo solo agua. El colesterol total y el LDL se mueven poco con la última comida; los que sí cambian de forma importante son los triglicéridos y la glucosa. Como el perfil lipídico casi siempre se pide junto con la glucemia, y como los rangos de referencia del laboratorio están pensados para muestras en ayunas, la recomendación práctica sigue siendo la misma: hacer caso de la instrucción que te den al pedir cita.

Lo que falsea el resultado sin que te des cuenta

Hay situaciones que cambian el perfil lipídico y conviene comentar antes de la extracción, porque si no se tienen en cuenta el resultado lleva a conclusiones equivocadas:

Tu objetivo de LDL depende del riesgo, no de la tabla

Este es probablemente el punto que más cambia la manera de leer una analítica. Las guías europeas de cardiología no fijan un único objetivo de LDL para todo el mundo, sino que lo gradúan según el riesgo cardiovascular de cada persona: por debajo de 116 mg/dl en riesgo bajo, por debajo de 100 en riesgo moderado, por debajo de 70 en riesgo alto y por debajo de 55 en riesgo muy alto, categoría en la que entran quienes ya han tenido un evento cardiovascular. La actualización de 2025 mantuvo esos objetivos y añadió una recomendación nueva: medir la lipoproteína(a) al menos una vez en la vida, porque es un factor de riesgo en gran parte genético que no se mueve con la dieta y que hasta ahora pasaba desapercibido.

Qué es el riesgo cardiovascular y cómo se calcula

El riesgo cardiovascular es una estimación de la probabilidad de sufrir un episodio grave en los próximos años, y se calcula combinando edad, sexo, tabaquismo, presión arterial, colesterol y presencia de diabetes o enfermedad renal. Se hace con tablas validadas y lleva dos minutos en consulta. El resultado es lo que determina si un LDL de 140 se observa o se trata. Esa valoración se hace en la consulta de cardiología en Palamós, donde además se puede completar el estudio con electrocardiograma, ecocardiograma o Holter si la historia lo justifica. La diabetes merece mención aparte: sube el riesgo lo suficiente como para cambiar por sí sola el objetivo de LDL.

Qué sube el colesterol además de la dieta

Tiroides, riñón y fármacos: el colesterol alto que tiene otra causa

Antes de dar por hecho que un colesterol alto es «de comer mal» hay que descartar lo que los Manuales MSD llaman dislipidemia secundaria. El hipotiroidismo es la causa más frecuente y a menudo pasa desapercibido: sube el LDL de forma notable y se corrige tratando la tiroides, no con estatinas. También entran la enfermedad renal crónica, el síndrome nefrótico, la colestasis hepática, el alcohol y algunos fármacos. Es exactamente el motivo por el que el perfil lipídico nunca se pide solo.

Hipercolesterolemia familiar: el colesterol alto que se hereda

Hay personas que nacen con un LDL alto y no pueden hacer nada al respecto desde la cocina. La hipercolesterolemia familiar afecta aproximadamente a una de cada trescientas personas según una revisión de más de once millones de casos publicada en 2020, y la inmensa mayoría no está diagnosticada. Las señales que hacen sospecharla son un LDL muy elevado de forma persistente (por encima de 190 mg/dl en adultos), antecedentes de infarto o angina antes de los 55 años en hombres y de los 60 en mujeres dentro de la familia, o depósitos de grasa en los tendones. Detectarla tiene una consecuencia práctica importante: obliga a estudiar a hermanos, padres e hijos, porque cada familiar de primer grado tiene un 50 por ciento de probabilidades de tenerla.

Triglicéridos altos: un problema distinto

Los triglicéridos se comportan de otra manera. Se consideran normales por debajo de 150 mg/dl y suben muy deprisa con el alcohol, el azúcar, la fructosa de los refrescos y los hidratos refinados, y también con el exceso de peso abdominal y la diabetes mal controlada. Lo bueno es que bajan igual de rápido: retirar el alcohol y el azúcar líquido unas semanas puede cambiar la cifra de forma espectacular, algo que no ocurre con el LDL.

Por encima de 500 mg/dl la conversación cambia. Esas cifras ya no son solo un tema de riesgo cardiovascular sino de riesgo de pancreatitis aguda, y se tratan con otra urgencia y con un enfoque propio. Si tu informe trae un triglicérido de tres cifras altas, no esperes a la revisión del año que viene.

Qué cambia de verdad en la dieta

Aceite de oliva virgen, aceitunas y tomates sobre una tabla de madera, la base de la dieta mediterránea para bajar el colesterol

Grasa saturada y colesterol de los alimentos no son lo mismo

Durante décadas se persiguió el colesterol de los alimentos, y resulta que es la parte menos importante de la ecuación. El hígado fabrica la mayor parte del colesterol que te circula y ajusta la producción según lo que le llega. Lo que sí sube el LDL de forma consistente es la grasa saturada: embutidos, carne procesada, quesos curados, mantequilla, bollería y todo lo que lleve aceite de palma o de coco. Y por encima de todo, las grasas trans de los productos ultraprocesados.

Fibra, frutos secos y aceite de oliva

Lo que funciona en positivo es menos espectacular y más constante. La fibra soluble de las legumbres, la avena, la cebada y la fruta atrapa parte del colesterol en el intestino e impide que se reabsorba. Los frutos secos sin sal, en una ración pequeña diaria, mejoran el perfil lipídico en estudios repetidos. Y el aceite de oliva virgen como grasa principal sustituye a la saturada sin añadir más. En conjunto, un cambio dietético bien hecho y mantenido mueve el LDL entre un 5 y un 15 por ciento: suficiente para resolver un colesterol ligeramente alto, insuficiente cuando la cifra de partida es muy elevada. Ese patrón alimentario es el que describimos en el artículo sobre la dieta mediterránea, y tiene la ventaja de que aquí ya lo tenemos en casa.

Ejercicio, peso, tabaco y alcohol

El ejercicio aeróbico regular tiene un efecto modesto sobre el LDL pero claro sobre los triglicéridos y el HDL, y sobre todo sobre el riesgo cardiovascular global, que es lo que de verdad importa. La referencia razonable son unos 150 minutos semanales de actividad moderada, que en la Costa Brava se cubren caminando a buen ritmo y sin pendientes inventadas.

Perder entre un 5 y un 10 por ciento del peso en personas con sobrepeso mejora todos los parámetros a la vez. Dejar de fumar no baja el LDL, pero sube el HDL y reduce el riesgo cardiovascular más que cualquier otra medida aislada. Y el alcohol, que durante años tuvo buena prensa por el HDL, hoy se considera un factor a limitar: sube los triglicéridos, aporta calorías vacías y el supuesto beneficio cardiovascular no ha resistido los estudios más recientes.

Cuándo hacen falta pastillas para el colesterol alto

La decisión no depende de una cifra sino del conjunto: riesgo cardiovascular calculado, distancia entre tu LDL y tu objetivo, edad, antecedentes familiares y qué se ha conseguido ya con los cambios de hábitos. En prevención primaria, con riesgo bajo y un LDL ligeramente alto, lo habitual es trabajar tres o seis meses con dieta y ejercicio y repetir la analítica. En alguien que ya ha tenido un infarto, en cambio, el tratamiento empieza el mismo día y no se espera a nada.

Dolor muscular con estatinas: qué enseñó el ensayo SAMSON

Es el miedo más extendido y merece una explicación honesta. En un ensayo publicado en 2020 se reclutaron sesenta personas que habían abandonado la estatina por efectos secundarios y se les alternaron, a lo largo de un año, meses con el fármaco, meses con placebo y meses sin ninguna pastilla. La intensidad media de los síntomas fue de 8 puntos los meses sin nada, de 15,4 con placebo y de 16,3 con la estatina. Dicho de otro modo: casi todo el malestar aparecía también con la pastilla vacía. No significa que el dolor sea inventado, porque era real y estaba medido, sino que en buena parte lo desencadena el acto de tomar una pastilla y la vigilancia que ponemos encima. Seis meses después de conocer sus propios resultados, la mitad de los participantes habían vuelto a tomar la estatina. Es una muestra pequeña y no cierra el debate, pero cambia la conversación: si dejaste la tuya por dolores, merece la pena reabrirlo en consulta en lugar de darlo por imposible.

Cuándo pedir cita

Merece la pena pedir cita si hace más de cinco años que no te haces una analítica, si la última salió con el colesterol alto y nadie te la explicó, si tienes antecedentes familiares de infarto o ictus antes de los 55 o 60 años, si tienes diabetes, hipertensión o fumas, o si tienes una cifra alta y quieres saber qué significa en tu caso concreto antes de cambiar nada. Una analítica bien pedida y media hora de consulta suelen ahorrar años de dudas y de consejos contradictorios encontrados por internet. Si quieres repasar los conceptos básicos por tu cuenta, la ficha de MedlinePlus sobre el colesterol está escrita en lenguaje llano y no vende nada.

Preguntas frecuentes

¿Qué cifra de colesterol se considera alta?

Como referencia general para adultos, se considera deseable un colesterol total por debajo de 200 mg/dl, un LDL por debajo de 100, un no-HDL por debajo de 130 y unos triglicéridos por debajo de 150. El HDL funciona al revés: cuanto más alto mejor, y se considera bajo por debajo de 40 en hombres y de 50 en mujeres. Ahora bien, son cifras de partida para población general. Si ya has tenido un problema cardiovascular, eres diabético o acumulas varios factores de riesgo, el objetivo de LDL que te van a poner será bastante más bajo.

¿Hay que ir en ayunas al análisis de colesterol?

En Clínica Eupnea te pediremos que vengas en ayunas, habitualmente entre 8 y 12 horas, bebiendo solo agua. El motivo principal no es el colesterol sino los triglicéridos y la glucosa, que sí se mueven mucho con lo que hayas comido las horas previas. Para el LDL la diferencia es pequeña, y por eso algunas guías ya aceptan la extracción sin ayuno en determinados casos, pero mientras el laboratorio use un rango de referencia pensado para muestras en ayunas conviene seguir la instrucción que te den y no improvisar.

¿El colesterol alto da síntomas?

Ninguno hasta que el problema ya es grande. Ni cansancio, ni dolor de cabeza, ni pesadez: el colesterol alto es silencioso y solo se ve en un análisis de sangre. La excepción son las formas hereditarias muy marcadas, que a veces dejan señales visibles como depósitos amarillentos en los párpados o un anillo blanquecino alrededor del iris antes de los 45 años. Por lo demás, la única forma de saberlo es medirlo.

¿Se puede bajar el colesterol solo con dieta?

A veces sí y a veces no, y depende mucho de dónde partas. Un cambio alimentario bien hecho, sostenido y acompañado de ejercicio suele mover el LDL entre un 5 y un 15 por ciento. Si tienes un LDL de 130 y un riesgo cardiovascular bajo, eso puede dejarte donde toca. Si tienes 210 porque hay un componente genético detrás, la dieta ayudará pero no llegará, e insistir durante años solo hace perder tiempo. Por eso la decisión se toma con el número y el riesgo global delante, no con una regla fija.

¿Los huevos suben el colesterol?

Mucho menos de lo que se creyó durante décadas. El colesterol que comes y el que circula por tu sangre no son el mismo compartimento: el hígado fabrica la mayor parte y ajusta la producción según lo que le llega. Lo que sí sube el LDL de forma consistente es la grasa saturada, y sobre todo las grasas trans. Por eso preocupa más el embutido, la bollería industrial y el queso curado a diario que un huevo por la mañana. Si tienes diabetes o un colesterol muy alto conviene hablarlo en consulta, pero la prohibición general de los huevos hace años que se cayó.

¿Las estatinas dañan el hígado o los músculos?

Los efectos adversos graves son poco frecuentes y se vigilan con una analítica de control. La duda más habitual es el dolor muscular, y ahí hay un dato que merece la pena conocer: en un ensayo pequeño con sesenta personas que habían abandonado la estatina precisamente por efectos secundarios se alternaron meses con estatina, meses con placebo y meses sin nada. La intensidad de los síntomas fue casi idéntica con el fármaco y con el placebo, y mucho más baja los meses sin pastilla. La conclusión no es que el dolor sea imaginario, porque era real y estaba medido, sino que en buena parte lo provoca el hecho de tomar una pastilla y no la molécula. Seis meses después, la mitad de los participantes volvían a tomar la estatina sin problema. Si abandonaste la tuya por este motivo, merece la pena replantearlo en consulta antes de darlo por cerrado.

¿Cada cuánto tengo que repetir la analítica?

Depende de la edad y de lo que haya salido. Como orientación general para adultos sanos, cada cinco años entre los 20 y los 40; cada uno o dos años en hombres a partir de los 45 y en mujeres a partir de los 55; y anualmente a partir de los 65. Si te han cambiado la dieta o te han iniciado un tratamiento, el control se hace mucho antes, normalmente entre las ocho y las doce semanas, para ver si el cambio ha servido de algo. Y si tienes diabetes, hipertensión o antecedentes familiares de infarto precoz, el ritmo lo marca tu médico y no la tabla.


¿Tienes el colesterol alto y no sabes qué significa?

En Clínica Eupnea, en Palamós, hacemos la analítica en el mismo centro, calculamos tu riesgo cardiovascular y te explicamos los números uno por uno.

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