Pie de atleta: cómo tratar y prevenir los hongos en los pies en verano

Pies descalzos en el agua de una piscina, situación que favorece el contagio del pie de atleta y los hongos en los pies

Vuelves de la piscina, te quitas las chanclas y notas un picor entre los dedos que no se va. La piel de esa zona se ha vuelto blanquecina y blanda, como si hubiera estado demasiado rato en remojo, y a los pocos días empieza a agrietarse. La escena se repite cada verano en las consultas de podología y tiene nombre propio: pie de atleta.

El pie de atleta, o tiña del pie (tinea pedis), es una infección de la piel de los pies causada por hongos dermatofitos. No hace falta hacer deporte para sufrirlo. El nombre viene de los vestuarios y las duchas compartidas, donde el contagio es más fácil, pero basta con caminar descalzo por un suelo húmedo para llevárselo a casa. En Clínica Eupnea, en Palamós (Baix Empordà), las consultas de podología y dermatología se llenan de este motivo cada julio y agosto. Veamos por qué aparece, cómo reconocerlo, qué puedes hacer para prevenir los hongos en los pies y en qué consiste su tratamiento.

En este artículo

  1. ¿Qué es el pie de atleta (tiña del pie)?
  2. Por qué se contagia: causas y factores de riesgo
  3. Síntomas: cómo reconocer los hongos en los pies
  4. Cómo prevenir el pie de atleta en verano
  5. Tratamiento del pie de atleta
  6. Complicaciones y señales de alerta
  7. Preguntas frecuentes sobre el pie de atleta

Puntos clave

  • El pie de atleta es una infección por hongos dermatofitos que ataca la piel de los pies, sobre todo entre los dedos
  • Se contagia en suelos húmedos compartidos: vestuarios, duchas, gimnasios y bordes de piscina
  • La humedad y el calzado cerrado son sus dos grandes aliados
  • Las señales típicas son picor, piel blanquecina y reblandecida, descamación y grietas entre los dedos
  • El tratamiento se basa en antifúngicos en crema, y hay que completar la pauta aunque el picor ya haya desaparecido
  • Conviene consultar al podólogo si no mejora, si te afecta a las uñas o si tienes diabetes

¿Qué es el pie de atleta (tiña del pie)?

El pie de atleta es una infección superficial de la piel provocada por unos hongos llamados dermatofitos, entre los que el más habitual es el Trichophyton rubrum. Estos hongos se alimentan de queratina, la proteína que forma la capa más externa de la piel y de las uñas, y encuentran en el pie su escenario ideal: una zona encerrada dentro del calzado, caliente y a menudo húmeda por el sudor.

Es la micosis más frecuente en humanos y, pese al nombre, no distingue entre deportistas y sedentarios. Los atletas salen más en las estadísticas porque reúnen tres condiciones perfectas: horas de calzado cerrado, sudor y vestuarios compartidos. Quien se pasa el verano entrando y saliendo de la piscina, o camina descalzo por un camping o un gimnasio, está expuesto exactamente a lo mismo.

La infección se queda en la capa más superficial de la piel, así que casi nunca da fiebre ni malestar general. Lo que sí hace es instalarse: sin tratamiento puede durar meses o años, con temporadas tranquilas en invierno y un brote en cuanto llega el calor y el pie vuelve a pasar horas dentro de una zapatilla cerrada.

Por qué se contagia: causas y factores de riesgo

El contagio no llega por el agua de la piscina, que está clorada, sino por el suelo que la rodea. Una persona infectada va soltando pequeñas escamas de piel con hongos en las baldosas del vestuario, en la ducha o en el borde del baño. Esas escamas aguantan bastante tiempo en un ambiente húmedo y se enganchan al siguiente pie descalzo que pase por allí. A partir de ahí, para arraigar, el hongo solo necesita lo que ya encuentra dentro de un zapato cerrado: calor y humedad.

Hay circunstancias que le facilitan mucho el trabajo. Estos son los factores de riesgo más frecuentes:

Un detalle que sorprende a muchos pacientes: el hongo no prende en todo el mundo por igual. Hay quien comparte vestuario cada semana durante años y no lo pilla nunca, y quien lo coge a la primera. Existe una predisposición individual, y el que ya lo ha tenido una vez tiene bastantes números de repetir.

Síntomas: cómo reconocer los hongos en los pies

Los síntomas del pie de atleta dependen de la forma que adopte la infección, y no siempre tienen el aspecto que la gente espera. Estas son las tres presentaciones habituales:

Forma interdigital, la más común

Empieza entre los dedos, muy a menudo entre el cuarto y el quinto, que es el espacio más estrecho y donde queda más humedad. La piel se ve blanquecina, blanda y reblandecida, pica, se descama y acaba agrietándose. Suele desprender algo de mal olor, y mucha gente la confunde con una simple maceración por el sudor.

Forma en mocasín

Afecta a la planta del pie, el talón y los laterales, dibujando justo la zona que cubriría un mocasín. La piel se engrosa, se seca y se llena de escamas finas, con un enrojecimiento discreto. Es la más crónica y la que más pasa desapercibida: hay quien la arrastra durante años convencido de que tiene los pies secos y se aplica hidratante sin ningún resultado.

Forma vesiculosa

Aparecen ampollas pequeñas llenas de líquido, casi siempre en el empeine o en la planta, con picor y escozor. Es la menos frecuente y la más molesta, y suele dar un brote repentino en plena ola de calor.

Un detalle que orienta bastante: el pie de atleta acostumbra a empezar en un solo pie y pica de verdad, mientras que la piel seca de toda la vida es simétrica y apenas molesta. Vale la pena mirarse también las uñas: si están amarillentas y engrosadas, es probable que el hongo lleve ya un tiempo en el pie.

Vestuario de piscina con suelo de baldosas húmedas, uno de los lugares donde más se contagian los hongos en los pies y el pie de atleta

Cómo prevenir el pie de atleta en verano

La prevención del pie de atleta se resume en una idea: no le des al hongo ni el suelo ni la humedad que necesita. Estos hábitos marcan la diferencia durante los meses de piscina:

Estas precauciones valen doble para los niños, que se pasan el verano descalzos entre el césped, la ducha y el borde de la piscina, y para quien entrena a diario. Y si alguien de casa ya tiene la infección, conviene lavar calcetines y toallas a temperatura alta y no ir descalzo por el baño hasta que se cure.

Tratamiento del pie de atleta

El tratamiento del pie de atleta suele ser sencillo cuando se empieza pronto y, sobre todo, cuando se lleva hasta el final.

Antifúngicos en crema

La base del tratamiento son los antifúngicos tópicos en crema, gel o espray, como la terbinafina, el clotrimazol o el miconazol. Se aplican sobre la piel limpia y bien seca, cubriendo la zona afectada y un par de centímetros de piel sana alrededor. La duración depende del producto y de la forma que tengas: puede ir de una semana a un mes. El picor desaparece mucho antes que el hongo, y ahí es donde falla casi todo el mundo: hay que terminar la pauta entera aunque el pie parezca curado, porque si no la infección vuelve a las pocas semanas. Cuando es extensa, muy crónica o ha llegado a las uñas, el médico puede valorar un antifúngico por vía oral, que necesita supervisión médica.

Cuándo hay que acudir al podólogo

Vale la pena consultar si pasadas dos o cuatro semanas no hay mejoría, si la infección vuelve una y otra vez, si ha llegado a las uñas, si aparecen ampollas o dolor, o si tienes diabetes o problemas de circulación. En la consulta se confirma que de verdad son hongos (el eccema y la psoriasis de la planta pueden parecerse mucho), se trata la piel endurecida y se plantea el tratamiento de la uña si hace falta. Puedes ver los servicios en nuestra página de podología en Palamós y, si la lesión es más de piel que de uña, el equipo de dermatología también puede ayudarte.

Complicaciones y señales de alerta

El pie de atleta es una infección banal en la mayoría de casos, pero dejarla correr tiene consecuencias. La más frecuente es la onicomicosis: el hongo salta de la piel a la uña, que se engrosa, se vuelve amarillenta y se va deshaciendo. Una uña infectada es un almacén de hongos que reinfecta la piel una y otra vez, y su tratamiento es mucho más largo. El hongo también puede extenderse a la ingle o a las manos si te rascas y luego te tocas.

La señal de alerta que no se debe ignorar es la sobreinfección bacteriana. Las grietas entre los dedos son una puerta de entrada para las bacterias y pueden acabar en una celulitis o una erisipela: la piel del pie o de la pierna se pone roja, caliente, hinchada y dolorosa, muchas veces con fiebre. Eso requiere atención médica sin esperar. En las personas con diabetes el riesgo es especialmente serio, porque la pérdida de sensibilidad hace que una herida pase desapercibida hasta que se ha complicado; por eso el seguimiento podológico forma parte del control habitual de la enfermedad.

Si te interesan las otras infecciones que nos trae cada verano la piscina, tenemos una guía sobre la otitis del nadador, y si lo que te molesta es otro tipo de dolor en los pies, aquí encontrarás las causas del dolor en la planta del pie. Para ampliar la información con fuentes médicas contrastadas, puedes consultar MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.), el servicio nacional de salud británico (NHS) o el repositorio de dermatología DermNet.

Preguntas frecuentes sobre el pie de atleta

¿Cómo sé si tengo pie de atleta o simplemente la piel seca?

La piel seca suele afectar a los dos pies por igual, pica poco y mejora con crema hidratante. El pie de atleta acostumbra a empezar entre los dedos, a menudo en un solo pie, con picor persistente, piel blanquecina y reblandecida, y grietas que no se cierran por mucha crema que te pongas. Cuando la infección se cronifica y se extiende por la planta, es fácil confundirla con una sequedad de toda la vida. Si tienes dudas, el podólogo o el dermatólogo pueden confirmarlo con una exploración y, si hace falta, con una muestra de piel para ver si hay hongos.

¿Cuánto tarda en curarse el pie de atleta?

Con una crema antifúngica, el picor suele mejorar en pocos días y la infección se resuelve en una o cuatro semanas, según el producto y la forma que tengas. El hongo puede seguir vivo en la piel aunque tú ya no notes nada, así que hay que completar toda la pauta indicada y no dejarla el día que te encuentras bien: abandonar el tratamiento antes de tiempo es la causa más frecuente de que el pie de atleta vuelva al poco tiempo. Las formas crónicas que afectan a toda la planta necesitan más semanas.

¿El pie de atleta se contagia? ¿Puedo pasárselo a mi familia?

Sí. El hongo se transmite por contacto con escamas de piel infectada que quedan en el suelo o en los tejidos. Los lugares de riesgo son los vestuarios, las duchas compartidas, los bordes de piscina y los gimnasios, pero también la ducha de casa si alguien de la familia lo tiene. Para no contagiarlo, no compartas toallas, chanclas ni calzado, lava la ropa de baño y los calcetines a temperatura alta y usa chanclas en la ducha mientras dure la infección.

¿Puedo ir a la piscina si tengo pie de atleta?

Es mejor esperar. Mientras la infección está activa vas dejando hongos en el suelo y puedes contagiar a otras personas, y la humedad continua hace que tu piel tarde más en curarse. Si no puedes dejar de nadar, camina siempre con chanclas por el borde de la piscina y por los vestuarios, sécate muy bien los pies y sobre todo entre los dedos al salir, y aplícate el tratamiento justo después. Una vez la piel esté curada puedes volver a la rutina habitual con las medidas de prevención.

¿Los hongos de las uñas y el pie de atleta son lo mismo?

Los provocan los mismos hongos, pero no son el mismo problema. Cuando el hongo pasa de la piel a la uña aparece la onicomicosis: la uña se vuelve amarillenta o parduzca, se engrosa y se va deshaciendo por la punta. Tiene más importancia de la que parece, porque una uña infectada actúa como un almacén de hongos que reinfecta la piel una y otra vez. Por eso, si tienes un pie de atleta que siempre acaba volviendo, vale la pena revisar las uñas: el tratamiento de la uña es más largo y a menudo necesita la supervisión del podólogo.

¿Cuándo tengo que ir al podólogo por un pie de atleta?

Consulta si al cabo de dos o cuatro semanas de tratamiento no notas mejoría, si la infección vuelve a menudo, si te afecta a las uñas, si tienes ampollas o mucho dolor, o si ves la piel de alrededor roja, caliente e hinchada, que puede indicar una infección bacteriana añadida. Las personas con diabetes, problemas de circulación o defensas bajas deberían consultar siempre y no esperar: en estos casos una grieta entre los dedos es una puerta de entrada para las bacterias y hay que vigilarla de cerca.


Los hongos en los pies no se van solos

El equipo de podología de Clínica Eupnea en Palamós te ayuda a confirmar el diagnóstico, tratar el pie de atleta y evitar que vuelva cada verano. También revisamos las uñas y el pie diabético.

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