Sales de la piscina o del mar, pasan unas horas y empieza aquella molestia inconfundible: el oído que duele cuando te lo tocas, que pica por dentro y que parece taponado. Si te ha pasado después de un día de baño, es muy probable que hayas sufrido una otitis del nadador, también conocida como otitis externa. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes de los meses de verano, sobre todo en una zona de playa y piscina como la Costa Brava.
La otitis del nadador es una inflamación o infección del conducto auditivo externo, el canal que va desde el pabellón de la oreja hasta el tímpano. Aunque suele ser leve, puede llegar a ser muy dolorosa e incómoda. Veamos por qué aparece, cómo reconocer sus síntomas, qué puedes hacer para prevenirla y cuál es su tratamiento, así como cuándo conviene ponerte en manos del otorrino. En Clínica Eupnea, en Palamós (Baix Empordà), disponemos de otorrinolaringología para ayudarte a cuidar la salud de tus oídos durante todo el año.
En este artículo
Puntos clave
- La otitis del nadador es una infección del conducto auditivo externo muy ligada a la exposición al agua
- Su origen es la humedad retenida en el oído, que rompe la protección natural del cerumen
- El síntoma más típico es el dolor de oído que empeora al tocar o tirar del pabellón
- La prevención pasa por secarse bien los oídos y no usar bastoncillos de algodón
- El tratamiento habitual son las gotas óticas con antibiótico y mantener el oído seco
- Hay que consultar al otorrino si el dolor es intenso, no mejora o hay fiebre, diabetes o defensas bajas
¿Qué es la otitis del nadador (otitis externa)?
La otitis del nadador es el nombre popular de la otitis externa, una inflamación del conducto auditivo externo que a menudo acaba infectándose por bacterias o, con menos frecuencia, por hongos. Recibe este nombre porque la exposición repetida al agua —nadar en la piscina, en el mar o incluso ducharse muy a menudo— es uno de sus desencadenantes principales. No debe confundirse con la otitis media, que afecta al oído medio (detrás del tímpano), se relaciona a menudo con los resfriados y es más típica de los niños pequeños.
En condiciones normales, el conducto auditivo se protege solo gracias al cerumen (la cera del oído), que crea una barrera ligeramente ácida e impermeable que frena los microorganismos. Cuando esta barrera se rompe —por un exceso de humedad, por pequeñas heridas o por una limpieza demasiado agresiva—, la piel del canal queda desprotegida y los gérmenes pueden proliferar. El resultado es una otitis externa: enrojecimiento, hinchazón y dolor en el interior del oído.
Por qué aparece: causas y factores de riesgo
La causa de fondo de la otitis del nadador es casi siempre la misma: la humedad retenida dentro del conducto auditivo. Cuando queda agua después del baño, la piel del canal se reblandece (se macera), pierde la protección del cerumen y se convierte en un terreno ideal para que crezcan bacterias como la Pseudomonas aeruginosa. Además de la humedad, hay varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de sufrirla:
- Nadar a menudo, especialmente en aguas calientes o poco limpias.
- Usar bastoncillos de algodón, horquillas u otros objetos que arrastran el cerumen y hacen microheridas.
- Tener el conducto auditivo estrecho o con mucho vello, que retiene más agua.
- Sufrir dermatitis, eczema o psoriasis en la zona del oído.
- Utilizar tapones, auriculares intraauriculares o audífonos que dificultan la ventilación del canal.
- Un clima cálido y húmedo como el del verano mediterráneo.
Tanto el exceso como la ausencia de cerumen pueden ser un problema: limpiarse los oídos en exceso elimina esta protección natural y es una de las causas más habituales de otitis externa.
Síntomas de la otitis externa
Los síntomas de la otitis externa suelen aparecer de manera bastante rápida y, en general, afectan a un solo oído. Los más característicos son:
- Dolor de oído (otalgia), que empeora de manera típica cuando te tocas o tiras del pabellón, o cuando presionas el trago (el relieve cartilaginoso de delante del conducto).
- Picor intenso dentro del conducto auditivo, a menudo la primera señal.
- Sensación de oído taponado y pérdida ligera de audición.
- Secreción (otorrea) líquida o purulenta que sale del oído.
- Enrojecimiento e hinchazón del conducto, que a veces se cierra casi del todo.
- Molestia o dolor al masticar.
La fiebre alta no es habitual en una otitis externa sencilla; si aparece, o si el dolor y la hinchazón se extienden hacia la zona alrededor del oído, hace falta una valoración médica sin esperar, ya que puede indicar que la infección se está complicando.
Cómo prevenir la otitis del nadador en verano
La prevención de la otitis del nadador es sencilla y muy eficaz. La regla de oro es mantener el conducto auditivo seco e intacto. Estos hábitos te ayudarán a disfrutar del agua sin pagar el precio:
- Sécate bien los oídos después de nadar o ducharte: inclina la cabeza hacia cada lado para que salga el agua y sécate suavemente con una toalla. Puedes acabar con un secador de aire frío a distancia.
- No uses bastoncillos de algodón ni introduzcas nada en el conducto: empujan el cerumen hacia dentro y lesionan la piel.
- No te limpies los oídos en exceso: el cerumen es tu protección natural.
- Usa tapones de baño a medida o un gorro si eres propenso a las otitis o pasas muchas horas en el agua.
- Evita nadar en aguas sucias o poco controladas.
- Si tienes tendencia a la otitis, el otorrino puede recomendarte gotas secantes (por ejemplo, a base de ácido acético o alcohol) después del baño, siempre que no tengas el tímpano perforado ni tubos de drenaje.
Estos consejos son especialmente importantes para los niños, que pasan horas en la piscina y son uno de los grupos donde la otitis del nadador es más frecuente.
Tratamiento de la otitis del nadador
Si a pesar de la prevención aparece la infección, el tratamiento de la otitis del nadador suele ser sencillo y resolutivo, sobre todo si se empieza pronto.
Gotas óticas y curas en la consulta
El tratamiento principal son las gotas óticas con antibiótico, a menudo combinadas con un corticoide para reducir la inflamación y el dolor; si la causa es un hongo, se utilizan antifúngicos. Para que el medicamento llegue bien, a veces es necesario que el médico limpie el conducto (la llamada aspiración o limpieza ótica) y, si está muy inflamado, puede colocar una pequeña mecha que ayude a distribuir las gotas. Para el dolor puedes tomar analgésicos habituales como el paracetamol o el ibuprofeno. Durante el tratamiento es fundamental mantener el oído seco: nada de nadar ni de mojarlo hasta que te den el alta.
Cuándo hay que acudir al otorrino
Conviene consultar al otorrino si el dolor es intenso, si no mejoras en dos o tres días de tratamiento, si tienes fiebre, si la infección se repite a menudo o si sufres diabetes o tienes las defensas bajas. En estos casos, el médico puede valorar el oído con un otoscopio, ajustar el tratamiento y descartar complicaciones. Puedes consultar todos los servicios en nuestra página de otorrinolaringología en Palamós y, si quieres conocer otras afecciones ORL frecuentes, tenemos una guía sobre otitis, sinusitis y problemas de voz.
El truco para secar bien los oídos
Después de cada baño, inclina la cabeza hacia un lado y tira suavemente del pabellón de la oreja hacia arriba y atrás: este gesto alisa el conducto y ayuda a que el agua salga sola. Acaba con un toque de toalla en los pliegues externos de la oreja. Lo que no debes hacer nunca es introducir bastoncillos de algodón: el agua debe salir, no empujarse hacia dentro ni arrastrar el cerumen que te protege.
Señales de alerta y complicaciones
En la inmensa mayoría de casos, la otitis externa se cura sin dejar secuelas. Ahora bien, hay situaciones que requieren atención médica urgente: un dolor muy intenso que no cede, hinchazón que se extiende hacia la cara o el cuello, fiebre alta o afectación del estado general. En personas diabéticas, mayores o inmunodeprimidas, una otitis externa mal controlada puede evolucionar hacia una forma grave llamada otitis externa necrosante (o maligna), que afecta al hueso y necesita tratamiento hospitalario. Por eso, ante un dolor de oído que no mejora, siempre es mejor consultar.
El dolor de oído también puede convivir con otras molestias de la zona otorrinolaringológica; si a menudo sufres dolor de garganta o afonía, quizá te interese nuestro artículo sobre el dolor de garganta. Para ampliar información médica contrastada sobre la otitis externa, puedes consultar fuentes fiables como MedlinePlus, el servicio nacional de salud británico (NHS) o los CDC estadounidenses.
Preguntas frecuentes sobre la otitis del nadador
La pista principal es el tipo de dolor. En la otitis del nadador (otitis externa), el dolor empeora cuando te tocas o tiras de la oreja por fuera o cuando presionas el trago, y a menudo aparece después de estar en el agua. La otitis media, en cambio, afecta al oído medio detrás del tímpano, suele venir después de un resfriado y es más típica de los niños; el dolor no aumenta al manipular el pabellón. En caso de duda, el otorrino lo puede diferenciar fácilmente con una simple exploración con el otoscopio.
Con el tratamiento adecuado, la mayoría de otitis externas mejoran en dos o tres días y se resuelven del todo en una semana o diez días. Es importante completar la pauta de gotas que te haya indicado el médico aunque te encuentres mejor antes, y mantener el oído seco durante todo este tiempo. Si pasados tres días no notas ninguna mejora, hay que volver a consultar para revisar el diagnóstico y el tratamiento.
No es recomendable. Mientras tengas otitis del nadador debes mantener el oído tan seco como sea posible, así que hay que evitar nadar y mojarte el oído hasta que la infección se haya curado. Continuar exponiendo el conducto al agua alarga la inflamación y puede empeorar la infección. Una vez resuelta, puedes volver al agua con las medidas de prevención habituales, como secarte bien los oídos y, si eres propenso, usar tapones de baño.
Pueden ayudar, sobre todo si eres propenso a las otitis o pasas muchas horas en el agua. Los tapones de baño, especialmente los hechos a medida, reducen la entrada de agua al conducto auditivo. Aun así, no sustituyen al resto de medidas: después del baño igualmente debes secarte bien los oídos y evitar los bastoncillos de algodón. Si te tienes que poner tapones, asegúrate de que estén limpios y de que no te hagan daño ni te lesionen el conducto.
No. Los bastoncillos de algodón son uno de los principales enemigos de la salud del oído: empujan el cerumen hacia el fondo, pueden hacer pequeñas heridas en la piel del conducto y eliminan la protección natural, tres factores que facilitan la otitis externa. Para secarte, basta con inclinar la cabeza, dejar salir el agua y secar suavemente la parte externa del oído con una toalla. El conducto auditivo se limpia solo.
En la mayoría de casos no lo es: se trata de una infección molesta pero leve que se cura bien con gotas óticas. El problema puede aparecer si no se trata o en personas con diabetes, edad avanzada o defensas bajas, donde de manera excepcional puede evolucionar hacia una forma grave que afecta al hueso (otitis externa necrosante). Por eso, ante un dolor de oído intenso o que no mejora, sobre todo en estos grupos de riesgo, hay que consultar al médico sin demora.
¿Te duele el oído después de nadar?
El equipo de otorrinolaringología de Clínica Eupnea en Palamós te ayuda a diagnosticar y tratar la otitis del nadador y otras molestias del oído. No dejes que un dolor de oído te estropee el verano.
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