Pérdida de audición: las señales que avisan y cuándo hacerse una audiometría

Hombre mayor con gafas en la terraza de un bar escuchando con atención a su acompañante, una situación con ruido de fondo en la que la pérdida de audición se nota antes

En una cena de verano en la terraza, con música de fondo y cuatro conversaciones cruzadas, hay alguien que sonríe y asiente sin haber entendido la mitad de lo que le dicen. En casa sube la televisión dos rayas más que el resto. Al teléfono pregunta «¿cómo dices?» cada tres frases. Él no cree que oiga mal: cree que la gente habla bajo.

La pérdida de audición rara vez llega de golpe. Se instala durante años, el cerebro compensa como puede y el entorno la detecta mucho antes que la persona afectada. Según la Organización Mundial de la Salud, más del 25 % de las personas mayores de 60 años tiene una pérdida de audición discapacitante. Y buena parte de quienes la tienen no lo saben porque nunca se han hecho una audiometría.

Qué encontrarás en este artículo

  1. Primeras señales de pérdida de audición
  2. Tipos de pérdida de audición
  3. Las causas más frecuentes
  4. Acúfenos: el pitido que a menudo la acompaña
  5. Sordera súbita: cuándo es una urgencia
  6. Qué es una audiometría y cómo se hace
  7. Pérdida de audición en niños
  8. Oír mal y memoria: qué se sabe
  9. Tratamiento: del tapón de cera a los audífonos
  10. Cómo proteger la audición
  11. Cuándo pedir cita con el otorrino
  12. Preguntas frecuentes

Las claves en treinta segundos

  • La primera señal no es «no oigo»: es no seguir conversaciones con ruido de fondo y pedir que te repitan las cosas.
  • Más del 25 % de los mayores de 60 años tiene una pérdida de audición discapacitante, según la OMS.
  • El tapón de cera es una de las causas más frecuentes y más fáciles de resolver. Los bastoncillos lo empeoran.
  • A partir de 85 decibelios, la exposición larga o repetida daña el oído de forma permanente.
  • La sordera súbita de un oído es una urgencia: el tratamiento funciona mejor en las dos primeras semanas.
  • La audiometría dura 20-30 minutos, no duele y no requiere preparación.

Primeras señales de pérdida de audición

La pérdida gradual se nota primero en situaciones difíciles y no en silencio. Las señales más habituales son pedir que te repitan las cosas, entender mal palabras que se parecen, costarte seguir una conversación en un restaurante, en una reunión o en una comida familiar, oír las voces pero no entenderlas bien, necesitar más volumen en la televisión o en la radio y tener dificultades para hablar por teléfono. Muchos pacientes añaden un cansancio que no sabían explicar: escuchar con esfuerzo durante horas agota.

Lo que notan los demás antes que tú

La pérdida por edad afecta primero a los sonidos agudos, y los agudos son justamente las consonantes que diferencian una palabra de otra. Por eso la persona oye que alguien habla pero no capta el mensaje, y acaba pensando que el problema es cómo vocalizan los demás. La familia, en cambio, ve las respuestas que no cuadran y el volumen de la tele. Si te lo han comentado más de una vez, es una buena razón para hacerse la prueba.

Tipos de pérdida de audición

Hay dos grandes familias, y distinguirlas cambia por completo el pronóstico. La pérdida de transmisión aparece cuando el sonido no llega bien al oído interno porque algo lo frena en el conducto, en el tímpano o en el oído medio: un tapón de cera, líquido detrás del tímpano, una perforación o una otitis. Muchas de estas causas tienen solución. La pérdida neurosensorial se produce cuando el sonido sí llega pero las células del oído interno o el nervio no lo transforman bien en señal; es la de la edad y la del ruido, y hoy no se regenera, pero se puede compensar. Cuando conviven las dos se habla de pérdida mixta. La ficha del Manual MSD sobre la pérdida de audición explica bien esta diferencia.

Las causas más frecuentes

Tapón de cera: la más fácil de resolver

La cera no es suciedad: protege e hidrata el conducto. A veces se acumula y lo tapa, y da sensación de oído tapado, pitidos, una bajada de audición evidente y a veces mareo. Es una de las causas más frecuentes de pérdida de audición tratable, sobre todo en personas mayores. El error clásico es atacarla con bastoncillos, que la compactan todavía más; lo contamos con detalle en el artículo sobre la otitis del nadador.

Ruido: el daño que no avisa

Por debajo de 70 decibelios el oído no sufre aunque la exposición sea larga, pero a partir de 85 la exposición prolongada o repetida puede dejar lesiones permanentes. Un concierto o unos auriculares al máximo se mueven entre 94 y 110 decibelios, y un castillo de fuegos artificiales, entre 140 y 160. Después de una noche de fiesta mayor es normal notar el oído embotado y un pitido que desaparecen en uno o dos días, y ahí está la trampa: que desaparezca no significa que no haya quedado daño. La OMS calcula que más de 1.000 millones de jóvenes están en riesgo de pérdida de audición permanente y evitable por hábitos de escucha poco seguros.

La edad

La presbiacusia, la pérdida ligada al envejecimiento, es progresiva, afecta a los dos oídos por igual y empieza por los agudos. No es una enfermedad rara ni un destino que haya que aceptar en silencio: junto con la cera, las infecciones y el ruido, es una de las causas más frecuentes de pérdida de audición, y tiene tratamiento en forma de adaptación auditiva.

Otitis y líquido detrás del tímpano

Las otitis de repetición y el líquido que queda en el oído medio después de un resfriado producen una pérdida de transmisión que, en niños, puede pasar desapercibida durante semanas. Una perforación del tímpano, la enfermedad de Ménière y algunos fármacos completan la lista de causas que se revisan en consulta.

Acúfenos: el pitido que a menudo la acompaña

Un pitido, un zumbido o un ruido de fondo que no viene de fuera. Los acúfenos, o tinnitus, afectan aproximadamente a uno de cada siete adultos según el metaanálisis más amplio publicado hasta ahora, y en un 2 % son graves. No son una enfermedad en sí sino un síntoma, que puede venir del ruido, de una pérdida de audición que la persona todavía no ha notado, del estrés o de problemas vasculares. Por eso, ante un acúfeno que dura semanas, la primera prueba es la audiometría. Dos detalles hay que decirlos siempre en la consulta: si es solo de un oído y si late al ritmo del pulso.

Sordera súbita: cuándo es una urgencia

La mayoría de las pérdidas de audición son lentas. Hay una excepción que conviene conocer: la pérdida de audición súbita neurosensorial, en la que un oído pierde audición en cuestión de horas o de pocos días, a veces con pitido o sensación de plenitud. Mucha gente piensa que es un tapón o el oído tapado de un resfriado y deja pasar días preciosos.

Qué es una audiometría y cómo se hace

La audiometría es la prueba que mide cuánto y cómo oyes. En Clínica Eupnea la hacen los especialistas de otorrinolaringología con equipos calibrados, en un ambiente silencioso, y consta de varias partes que se complementan.

Otorrinolaringóloga explorando el oído de un paciente con un otoscopio antes de hacerle una audiometría

Audiometría tonal

Con unos auriculares, oyes tonos puros de distintas frecuencias, desde los graves de 250 Hz hasta los agudos de 8.000 Hz, e indicas cuándo los percibes. El resultado es el audiograma, un gráfico que muestra qué intensidad necesita cada frecuencia para que la oigas y si la pérdida es de transmisión o neurosensorial.

Audiometría verbal

En lugar de tonos, palabras. Mide qué porcentaje entiendes a distintos volúmenes, que es lo que de verdad importa en la vida diaria, y es un dato clave para decidir si un audífono te va a ayudar y para hacer su seguimiento.

Impedanciometría o timpanometría

Estudia cómo se mueve el tímpano y cómo funciona el oído medio, e incluye los reflejos estapediales. Es la prueba que detecta líquido detrás del tímpano, disfunción de la trompa o una perforación.

Cómo se diagnostica la pérdida de audición en Clínica Eupnea

Primero, la exploración del oído con otoscopio, que descarta en segundos un tapón o una otitis. Después, la audiometría, que dura unos 20 o 30 minutos, no duele y no requiere ninguna preparación. El resultado se interpreta en el momento y lo comentan contigo la Dra. Anna Juanola o el Dr. Josep Ibáñez, especialistas del servicio de otorrinolaringología. Para el cribado auditivo, el servicio dispone también de otoemisiones acústicas.

Pérdida de audición en niños

Un niño que no oye bien no lo dice: se distrae, contesta mal, sube la tableta, parece que «no hace caso» o tiene un lenguaje que avanza más despacio. Con la vuelta al cole y los primeros resfriados del otoño, a veces es el profesor quien lo detecta. Según la OMS, cerca del 60 % de la pérdida de audición en niños se debe a causas evitables, y entre las más habituales están las otitis de repetición y el líquido en el oído medio, a menudo ligados a unas vegetaciones grandes. Una pérdida no detectada a tiempo puede retrasar el desarrollo del habla, por eso merece la pena consultarlo con el servicio de pediatría o directamente con el ORL si hay sospecha. La ficha de la OMS sobre sordera y pérdida de la audición recoge estas cifras y las causas por etapas de la vida.

Oír mal y memoria: qué se sabe

La relación entre audición y demencia es real y conviene explicarla sin exagerar. La comisión de The Lancet sobre prevención de la demencia de 2024 sitúa la pérdida de audición entre los factores de riesgo modificables con más peso, con un 7 % del riesgo evitable. Ahora bien, cuando el ensayo ACHIEVE dio audífonos y seguimiento auditivo a 977 personas de entre 70 y 84 años, no encontró diferencias en el deterioro cognitivo del conjunto a los tres años. Sí lo encontró en el subgrupo con más factores de riesgo, donde el deterioro fue un 48 % más lento. La conclusión prudente es que tratar la pérdida de audición merece la pena por sí mismo y que, en algunas personas, puede tener un beneficio añadido.

Tratamiento: del tapón de cera a los audífonos

Depende de la causa, y por eso no tiene sentido comprar un amplificador por internet antes de saberla. Un tapón de cera tiene una solución sencilla. Una otitis o el líquido detrás del tímpano se tratan, y la audición suele recuperarse. Si hay una desviación del tabique o vegetaciones que contribuyen, se valora. Y cuando la pérdida es neurosensorial y afecta a la comprensión de conversaciones, a la vida social o al trabajo, el otorrinolaringólogo determina el grado y recomienda el tipo de audífono más adecuado. Y no tiene sentido esperar años a mirarlo: cuanto antes se conoce el grado de pérdida, antes se puede decidir.

Cómo proteger la audición

El estándar de la OMS y la Unión Internacional de Telecomunicaciones para dispositivos de escucha fija como referencia 80 decibelios durante 40 horas semanales en adultos, y 75 en niños; si subes a 90, el margen seguro baja a unas cuatro horas a la semana. En la práctica: auriculares con el volumen bajo, tapones en conciertos, discotecas y castillos de fuegos, descansos del ruido en el trabajo y nada de bastoncillos en el oído. La página de MedlinePlus sobre trastornos de la audición y sordera reúne consejos de prevención en lenguaje llano.

Cuándo pedir cita con el otorrino

Merece la pena pedir cita si en casa te han dicho más de una vez que no oyes, si te cuesta seguir conversaciones con ruido, si tienes un pitido que dura semanas, si notas un oído tapado que no se resuelve en unos días, si llevas años trabajando con ruido o si tienes más de 60 años y nunca te has hecho una audiometría. Si la pérdida ha sido súbita, no pidas cita: pide valoración el mismo día. En Clínica Eupnea, en Palamós, puedes hacerte una audiometría y tener el resultado explicado por el especialista en la misma visita. Para otros problemas de oído, nariz y garganta, tienes la guía sobre otitis, sinusitis y problemas de voz.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si estoy perdiendo audición?

Las primeras señales rara vez son «no oigo». Son pedir que te repitan las cosas, entender mal palabras concretas, subir la televisión más que el resto de la casa, costarte seguir una conversación cuando hay ruido de fondo o hablar por teléfono, y acabar agotado en reuniones y cenas. Muy a menudo lo nota antes la familia que uno mismo. Si te reconoces en dos o tres de estos puntos, una audiometría lo aclara en media hora.

¿La audiometría duele o hay que prepararse?

No duele nada y no requiere ninguna preparación. Te pones unos auriculares en un ambiente silencioso y vas indicando cuándo oyes cada sonido; después se hace la parte verbal, con palabras, y si hace falta una impedanciometría, que mide cómo se mueve el tímpano. Todo junto dura unos 20 o 30 minutos y el médico especialista te explica el resultado al terminar.

¿Qué hago si me he quedado sordo de un oído de golpe?

Tratarlo como una urgencia y no esperar a ver si se pasa. La pérdida de audición súbita neurosensorial, que a menudo se confunde con un tapón o con el oído tapado de un resfriado, tiene más opciones de recuperación si se diagnostica y se trata pronto. La guía clínica de la Academia Americana de Otorrinolaringología recomienda confirmarla con una audiometría lo antes posible y, como mucho, dentro de los 14 días, y el tratamiento con corticoides se ofrece dentro de las dos primeras semanas. Entre un tercio y dos tercios de los pacientes recuperan audición, pero nadie puede saber de antemano a qué grupo pertenece.

¿Puedo quitarme el tapón de cera con bastoncillos?

No. El bastoncillo empuja la cera hacia dentro, la compacta contra el tímpano y puede hacer una herida en el conducto. El servicio de salud británico desaconseja meter los dedos o cualquier objeto y recuerda que las velas de oído no tienen ninguna evidencia. Como medida casera propone dos o tres gotas de aceite de oliva, tres o cuatro veces al día durante tres a cinco días, y consultar si a los cinco días no se ha resuelto o si el oído está tan tapado que no oyes nada.

¿El pitido en los oídos significa que estoy perdiendo audición?

No siempre, pero van juntos muy a menudo. Los acúfenos afectan aproximadamente a uno de cada siete adultos y pueden venir del ruido, del estrés o de problemas vasculares, pero a menudo van ligados a una pérdida de audición que la persona todavía no ha notado. Por eso cualquier pitido que dura semanas merece una audiometría. Si solo lo oyes en un oído, o late al ritmo del pulso, dilo en la consulta de forma explícita.

¿A partir de qué volumen el ruido daña el oído?

Por debajo de 70 decibelios el oído aguanta sin problema aunque la exposición sea larga. A partir de 85, la exposición larga o repetida puede provocar pérdida de audición permanente. Una conversación normal se mueve entre 60 y 70; un concierto o unos auriculares al máximo, entre 94 y 110; un castillo de fuegos artificiales, entre 140 y 160. El estándar de la OMS para dispositivos de escucha sitúa el límite en 80 decibelios durante 40 horas a la semana en adultos, y en 75 en niños, y cada subida de volumen reduce ese margen rápidamente.

¿Los audífonos previenen la demencia?

La respuesta honesta es: quizá, en algunas personas. La pérdida de audición es uno de los factores de riesgo modificables de demencia con más peso, y la comisión de The Lancet de 2024 le atribuye el 7 por ciento del riesgo evitable. Pero el gran ensayo que lo puso a prueba, con 977 personas de entre 70 y 84 años, no encontró diferencias en el conjunto a los tres años. Sí encontró un deterioro un 48 por ciento más lento en el subgrupo con más factores de riesgo. El mensaje útil es que merece la pena tratar la pérdida de audición para oír mejor, y que el posible beneficio cognitivo es un añadido, no una garantía.


¿Te cuesta seguir las conversaciones?

En Clínica Eupnea, en Palamós, te hacemos la audiometría en media hora y el otorrino te explica el resultado en la misma visita.

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