Neuropsicología y valoración infantil en Palamós: la nueva psicóloga de Clínica Eupnea

Psicólogo mostrando tarjetas de emociones a una niña durante una sesión, una de las herramientas de la valoración y la terapia infantil

En la tutoría de tercero te lo dicen con buenas palabras: el niño es espabilado, pero se descuelga, no termina las tareas y leer le cuesta más de lo que tocaría. En casa ya lo habíais notado, aunque no sabíais cómo llamarlo. Cuando se llega a ese punto, el paso siguiente no es adivinar: es medir. De eso se ocupa la neuropsicología.

En Clínica Eupnea, en Palamós (Baix Empordà), el servicio de psicología incorpora a la Sra. Miruna Mihaila, psicóloga y neuropsicóloga. Sus áreas son la neuropsicología y las valoraciones neuropsicológicas —también las infantiles—, la psicología geriátrica, el autismo (TEA) y el TDAH, la terapia de pareja y la terapia infantil. Cinco puertas de entrada distintas; esto es lo que hay detrás de cada una.

En este artículo

  1. Qué es la neuropsicología y en qué se diferencia
  2. Valoración neuropsicológica infantil: cuándo pedirla
  3. Cómo es una valoración, paso a paso
  4. Autismo (TEA) y TDAH
  5. Terapia infantil: cómo se trabaja con los niños
  6. Psicología geriátrica: memoria, jubilación y cuidadores
  7. Terapia de pareja
  8. Quién te atenderá en Clínica Eupnea
  9. Preguntas frecuentes

Puntos clave

  • La neuropsicología mide cómo funcionan atención, memoria, lenguaje y funciones ejecutivas, y las relaciona con la conducta y el aprendizaje
  • Una valoración neuropsicológica infantil explica por qué cuesta algo, no solo que cuesta
  • En el TDAH y el TEA la valoración recoge información de casa y del colegio antes de concluir nada
  • La psicología geriátrica ayuda a distinguir el olvido de la edad del deterioro cognitivo y da apoyo a la persona cuidadora
  • La terapia infantil trabaja con el niño y con los padres a la vez: sin ellos, los cambios en casa no se sostienen
  • La terapia de pareja empieza con los dos en la sala y se centra en la relación, no en repartir culpas

Qué es la neuropsicología y en qué se diferencia de la psicología

La psicología clásica se ocupa sobre todo de lo que sientes y de lo que haces: ansiedad, tristeza, conflictos, hábitos. La neuropsicología mira una capa más abajo y pregunta cómo funcionan las herramientas con las que el cerebro hace el trabajo: la atención, la memoria de trabajo, la velocidad con la que procesas la información, el lenguaje, la lectura y la escritura y las funciones ejecutivas —planificar, arrancar una tarea, cambiar de estrategia, frenar un impulso—.

La diferencia práctica es esta: ante un niño que nunca acaba los deberes, la mirada psicológica se pregunta si hay desmotivación o angustia, y la mirada neuropsicológica se pregunta si el problema es sostener la atención, si le falta velocidad para copiar de la pizarra o si lo que falla es organizarse. A menudo la respuesta es una mezcla de las dos cosas, y por eso se exploran juntas. Las pruebas que se usan están estandarizadas: no comparan al niño con su hermano ni con el vecino, sino con cientos de niños de su misma edad.

Valoración neuropsicológica infantil: cuándo pedirla

Una valoración neuropsicológica infantil no es para todo el mundo ni hay que hacerla por rutina. Tiene sentido cuando hay una pregunta concreta que no se sabe responder. Estos son los motivos de consulta más habituales:

Fuera de estos casos, a menudo lo más sensato es esperar y observar. Un niño de cinco años que se mueve mucho no necesita una batería de pruebas; uno de nueve que lleva tres cursos arrastrando la lectura, sí.

Cómo es una valoración, paso a paso

Vale la pena saber qué va a pasar, sobre todo para explicárselo al niño sin asustarlo. El proceso suele tener cuatro momentos:

El informe sirve como documento de apoyo ante el EAP, el pediatra o el centro educativo cuando hay que pedir adaptaciones.

Autismo (TEA) y TDAH

El TDAH y el trastorno del espectro autista (TEA) se detectan a menudo cuando el ritmo de un niño no encaja con el de su grupo, pero se notan de maneras distintas. En el TDAH pesan la inatención, la impulsividad y el movimiento constante, y lo que llama la atención es la incoherencia: el mismo niño que no aguanta cinco minutos de deberes puede pasarse una hora concentrado en lo que le gusta. En el TEA lo que resalta es el terreno social y comunicativo, las rutinas muy rígidas y la incomodidad ante los cambios o ante ciertos ruidos y texturas.

La valoración sirve para describir el perfil de cada niño, no para ponerle un sello. A partir de ahí se trabajan las pautas de conducta en casa, el entrenamiento en habilidades sociales y la coordinación con el colegio para que las adaptaciones sean las que de verdad hacen falta. También atendemos a los adultos que reciben el diagnóstico de TDAH tarde, cuando ya arrastran años de olvidos, tareas a medias y la sensación de ir siempre a contracorriente. Si quieres contrastarlo con fuentes independientes, tienes la ficha de MedlinePlus sobre el TDAH y la hoja informativa de la Organización Mundial de la Salud sobre el autismo.

Terapia infantil: cómo se trabaja con los niños

Un niño de seis años no se sienta a explicar qué le pasa. La terapia infantil llega por otra puerta: el juego, el dibujo, los cuentos y las historias que él mismo construye. A través de esas herramientas aparecen los miedos, los celos por un hermano, lo que no se atreve a contar del colegio o lo que ha entendido de una separación que nadie le ha explicado del todo.

Los padres no se quedan fuera. Una parte de las sesiones se dedica a daros pautas concretas —cómo poner límites sin entrar en batalla, cómo sostener una rabieta, cómo preparar un cambio— para que lo que se trabaja en consulta siga funcionando en casa. Es la misma línea que explicamos en nuestra guía de psicología infantil en Palamós.

Psicología geriátrica: memoria, jubilación y cuidadores

Mujer mayor repasando fotografías antiguas sobre la mesa, una escena cotidiana de las quejas de memoria que se atienden en psicología geriátrica

La psicología geriátrica atiende a las personas mayores y a su entorno, y la consulta más repetida es siempre la misma: «pierdo memoria». El trabajo aquí es distinguir. Olvidar dónde has dejado las gafas y encontrarlas después entra dentro de lo normal; olvidar una conversación entera, repetir la misma pregunta a los diez minutos o perderse volviendo a casa es otro asunto. Una valoración cognitiva ayuda a situar el caso y a decidir si conviene completar el estudio con el médico.

Pero la memoria no es todo. En esta etapa aparecen la jubilación y el vacío que deja, la pérdida de autonomía, la muerte de amigos y pareja y una soledad que cuesta decir en voz alta. Y hay una figura que a menudo se olvida: la persona cuidadora. Quien cuida a un familiar con demencia llega agotado, con mala conciencia por estar cansado y sin un espacio propio. La Organización Mundial de la Salud insiste precisamente en ese punto: cuidar al cuidador forma parte del tratamiento.

Terapia de pareja

La terapia de pareja casi nunca llega por el motivo que se dice el primer día. Se pide hora «porque discutimos mucho» y al cabo de dos sesiones aparece lo de debajo: un reparto de tareas que lleva años quemando, una infidelidad nunca resuelta, dos maneras opuestas de educar a los hijos o simplemente la sensación de haberse convertido en compañeros de piso. Se trabaja la comunicación, la forma de discutir y los acuerdos concretos del día a día.

Las dos personas vienen a la primera sesión, porque lo que se trata es la relación. Y conviene decirlo: pedir hora no significa que aquello esté roto. A menudo el momento útil es justo aquel en el que todavía quedan ganas de repararlo.

Quién te atenderá en Clínica Eupnea

El servicio de psicología en Palamós lo llevan dos profesionales colegiadas. La Sra. Carla Sidro atiende la consulta general de adultos, adolescentes y niños: ansiedad, depresión, estrés, duelo y momentos de cambio. La Sra. Miruna Mihaila se ocupa de la neuropsicología y las valoraciones neuropsicológicas, la psicología geriátrica, el TEA y el TDAH, la terapia de pareja y la terapia infantil. Encontrarás a las dos en la página del equipo médico de la clínica.

Si no tienes claro qué consulta te toca, llama y cuéntalo: a menudo con cuatro datos ya se ve si lo que hace falta es una valoración, una terapia o, simplemente, esperar y observar una temporada. Tienes más contexto sobre nuestro enfoque en el artículo de psicología y bienestar emocional en la Costa Brava.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente una valoración neuropsicológica infantil?

Es una exploración que mide cómo funcionan la atención, la memoria, el lenguaje, la velocidad de procesamiento, la lectoescritura y las funciones ejecutivas de un niño, con pruebas estandarizadas que comparan sus resultados con los de otros niños de su edad. Se completa con una entrevista a los padres y con la información del centro educativo. El resultado no es una nota, sino un perfil: qué le cuesta, qué hace bien y por qué. A partir de ahí se escriben recomendaciones concretas para casa y para el aula.

¿Cuántas sesiones dura y qué hay que llevar?

Habitualmente entre dos y cuatro sesiones de una hora u hora y media, más una sesión final para entregar y comentar el informe. Conviene llevar los informes escolares, cualquier valoración previa, el informe del pediatra si lo hay y, si el niño usa gafas o audífonos, que los lleve puestos. Ayuda mucho escribir antes una lista de lo que os preocupa: en consulta es fácil que se olvide la mitad.

Mi hijo se despista mucho. ¿Es TDAH?

No necesariamente. Despistarse es habitual a ciertas edades y puede venir de dormir poco, de ansiedad, de un problema de visión o de oído, de una dificultad de lectura no detectada o, simplemente, de una tarea demasiado difícil. El TDAH exige que los síntomas aparezcan en más de un contexto, que duren meses y que afecten al día a día. Por eso la valoración recoge información de casa y del colegio antes de concluir nada.

¿A partir de qué edad se puede valorar un posible TEA?

Las señales de alerta pueden aparecer muy pronto, hacia los 18-24 meses: poco contacto visual, no señalar para compartir, retraso del lenguaje o intereses muy restringidos. Se puede valorar a partir de esas edades y, cuanto antes empieza el acompañamiento, más margen hay para trabajar la comunicación y la conducta. En niños mayores y en adolescentes, la valoración sirve sobre todo para entender el perfil y ajustar las exigencias del entorno.

Los olvidos de mi padre, ¿son edad o algo más?

El olvido normal es no recordar dónde has dejado las llaves y encontrarlas después; lo que preocupa es olvidar conversaciones enteras, repetir la misma pregunta a los pocos minutos, perderse en sitios conocidos o dejar de hacer cosas que antes se hacían sin pensar. Una valoración neuropsicológica ayuda a distinguir un envejecimiento normal de un deterioro cognitivo leve y orienta sobre si conviene derivar al médico para completar el estudio.

¿Hay que ir con la pareja el primer día?

Sí, la primera sesión se hace con los dos, porque la terapia de pareja trabaja la relación y no a una persona en concreto. Después puede haber alguna sesión individual con cada uno si el caso lo pide, pero el grueso del trabajo es conjunto. Ir no significa que la relación esté rota: a menudo es el momento en que todavía se puede arreglar con trabajo y no por obligación.


¿Quieres una valoración neuropsicológica?

El servicio de psicología de Clínica Eupnea, en Palamós, realiza valoraciones neuropsicológicas infantiles y de adultos, y acompaña en TEA y TDAH, terapia infantil, terapia de pareja y psicología geriátrica.

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