Esa sensación de ardor en el pecho que sube hacia la garganta, el sabor ácido en la boca, el eructar constante... Si te suena, probablemente tienes reflujo gastroesofágico. Se trata de una de las condiciones digestivas más frecuentes: afecta entre el 15% y el 20% de la población adulta occidental, y su prevalencia va en aumento.
Pero el reflujo no es solo una molestia: cuando se cronifica, puede causar lesiones en el esófago y afectar significativamente la calidad de vida. En Clínica Eupnea en Palamós, el servicio de digestología ofrece diagnóstico completo y tratamiento personalizado para el reflujo y sus complicaciones.
En este artículo
Puntos clave
- Afecta al 15-20% de la población adulta y va en aumento
- El síntoma principal es la pirosis (ardor) en el pecho y la regurgitación ácida
- Puede causar tos crónica, ronquera y dolor de garganta (reflujo silencioso)
- Los cambios en el estilo de vida son el primer pilar del tratamiento
- Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) son muy efectivos
- Hay que consultar si los síntomas persisten más de 4 semanas con tratamiento
¿Qué es el reflujo gastroesofágico?
El reflujo gastroesofágico (RGE) se produce cuando el contenido ácido del estómago sube hacia el esófago. Normalmente, una válvula muscular en la base del esófago (el esfínter esofágico inferior) impide que el ácido suba. Cuando esta válvula no funciona correctamente, el ácido escapa e irrita la delicada mucosa esofágica.
Cuando el reflujo es frecuente (2 o más veces por semana) y causa síntomas molestos o lesiones, hablamos de Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE).
Síntomas típicos y atípicos
Síntomas típicos
- Pirosis (ardor): sensación de ardor en el pecho que sube hacia la garganta, habitualmente después de las comidas o en posición horizontal
- Regurgitación: subida de alimento o líquido ácido a la boca sin esfuerzo de vómito
- Dolor torácico: puede confundirse con dolor cardíaco (hay que descartar siempre causa cardíaca primero)
Síntomas atípicos (reflujo «silencioso»)
- Tos crónica: tos persistente, especialmente nocturna, sin causa respiratoria aparente
- Ronquera matutina: la voz ronca al despertar por la irritación ácida de la laringe
- Sensación de nudo en la garganta: como si tuvieras algo pegado (globo faríngeo)
- Dolor de garganta recurrente: sin infección, por la irritación ácida
- Erosiones dentales: el ácido puede dañar el esmalte de los dientes con el tiempo
- Asma de difícil control: el reflujo puede empeorar el asma existente
Causas y factores de riesgo
- Hernia de hiato: una parte del estómago sube por encima del diafragma, debilitando el esfínter esofágico
- Sobrepeso y obesidad: el exceso de grasa abdominal aumenta la presión sobre el estómago
- Embarazo: los cambios hormonales y la presión del feto favorecen el reflujo
- Tabaquismo: el tabaco relaja el esfínter esofágico y aumenta la acidez
- Comidas copiosas y tardías: comer mucho y poco antes de acostarse
- Ciertos alimentos: café, chocolate, alcohol, cítricos, menta, alimentos picantes, grasas
- Estrés: aumenta la percepción de los síntomas y puede alterar la motilidad esofágica
Señales de alarma que requieren consulta urgente
Consulta al médico de forma urgente si presentas: dificultad para tragar (disfagia), dolor al tragar (odinofagia), pérdida de peso involuntaria, vómitos con sangre o de color muy oscuro, anemia, o si los síntomas aparecen por primera vez después de los 50 años.
Diagnóstico: cómo se detecta
- Endoscopia digestiva alta (gastroscopia): permite visualizar directamente el esófago y el estómago
- pHmetría de 24 horas: mide la acidez en el esófago durante 24 horas. Es la prueba más precisa
- Manometría esofágica: mide la presión y la motilidad del esófago
- Test terapéutico con IBP: si los síntomas mejoran con tratamiento de prueba, se confirma el diagnóstico indirectamente
Tratamiento integral del reflujo
1. Cambios en el estilo de vida
- Elevar el cabecero de la cama 15-20 cm
- No comer 2-3 horas antes de dormir
- Hacer comidas pequeñas y frecuentes
- Evitar alimentos desencadenantes: café, alcohol, chocolate, cítricos, tomate, menta, alimentos muy grasos o picantes
- Perder peso si hay sobrepeso u obesidad
- Dejar de fumar
- Dormir sobre el lado izquierdo
2. Tratamiento farmacológico
- Inhibidores de la bomba de protones (IBP): omeprazol, pantoprazol, esomeprazol. Son el tratamiento de primera línea
- Antiácidos: para el alivio rápido de los síntomas
- Procinéticos: mejoran la motilidad esofágica y gástrica en casos seleccionados
- Alginatos: forman una barrera protectora sobre el contenido gástrico
3. Seguimiento y prevención de complicaciones
El reflujo crónico no tratado puede causar esofagitis, estenosis esofágica o esófago de Barrett. Por eso es importante un seguimiento médico adecuado.
Preguntas frecuentes
Tener reflujo de forma ocasional (después de una comida copiosa, por ejemplo) es normal y afecta a la mayoría de personas. Hablamos de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) cuando los síntomas se producen de forma regular (2 o más veces por semana), afectan la calidad de vida o causan lesiones en el esófago. La ERGE requiere tratamiento médico.
El omeprazol y otros inhibidores de la bomba de protones (IBP) son seguros a corto y medio plazo. Para el uso a largo plazo, el médico debe valorar la necesidad y buscar la dosis mínima eficaz. El uso prolongado sin supervisión médica puede asociarse a deficiencia de vitamina B12, magnesio o aumento del riesgo de infecciones intestinales. Nunca hay que automedicarse con IBP de forma crónica.
Sí, el reflujo laringofaríngeo (RLF) es una variante del reflujo que afecta la laringe y la faringe, causando tos crónica, carraspera, sensación de cuerpo extraño en la garganta, ronquera y necesidad de aclararse la voz. Muchos pacientes con RLF no notan la típica acidez, por lo que se conoce como 'reflujo silencioso'. El diagnóstico requiere valoración por digestología y/o ORL.
Se recomienda endoscopia digestiva alta cuando: los síntomas de reflujo no mejoran con tratamiento, aparecen señales de alarma (dificultad para tragar, pérdida de peso, vómitos con sangre, anemia), los síntomas comienzan después de los 50 años, o para hacer seguimiento de complicaciones como el esófago de Barrett. Es una prueba segura que se puede realizar con sedación.
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El servicio de digestología de Clínica Eupnea en Palamós puede ayudarte a controlarlo.
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