A media tarde de un día de agosto te quitas la sandalia y ahí está la marca. El calcetín ha dejado un surco en el tobillo, el anillo cuesta de girar y las piernas pesan como si hubieras caminado el doble de lo que has caminado. Pasa cada verano y la mayoría de la gente lo da por resuelto: hace calor, pues las piernas se hinchan.
En buena parte es así. Ahora bien, hay un punto en el que la hinchazón de piernas deja de ser una molestia de temporada y pasa a ser un síntoma: cuando afecta a una sola pierna, cuando no se va del todo por la noche o cuando al lado aparecen varices, escozor o calambres. En Clínica Eupnea, en Palamós (Baix Empordà), ese es el motivo por el que muchas personas acaban haciéndose una ecografía Doppler venosa, que es la única manera de comprobar si las válvulas de las venas hacen su trabajo.
En este artículo
- Por qué se hinchan las piernas con el calor
- Insuficiencia venosa crónica: cuando no es solo el calor
- Varices: cuándo dejan de ser una cuestión estética
- Viajes largos en coche o avión: el riesgo que sí cuenta
- Señales de alarma: cuándo consultar el mismo día
- Piernas hinchadas por causas que no son de las venas
- Cómo se estudia: la ecografía Doppler venosa
- Qué funciona en el día a día
- Preguntas frecuentes
Puntos clave
- Con el calor las venas se dilatan y la sangre sube peor: por eso la hinchazón de piernas empeora en julio y agosto
- La hinchazón de verano corriente afecta a las dos piernas, aparece por la tarde y desaparece tras una noche en la cama
- La insuficiencia venosa crónica empieza cuando las válvulas de las venas dejan de cerrar bien y la sangre retrocede
- Una pierna que se hincha de golpe, con dolor en la pantorrilla, calor o enrojecimiento, no es cosa del calor: puede ser una trombosis venosa profunda
- La ecografía Doppler venosa ve el flujo, el reflujo y los coágulos sin dolor, sin radiación y sin preparación
- Las medias de compresión ayudan mucho, pero antes hay que descartar problemas arteriales: no son para ponérselas por cuenta propia
Por qué se hinchan las piernas con el calor
La sangre que baja a las piernas tiene que volver a subir más de un metro en contra de la gravedad, y el corazón no lo hace solo. Ayudan dos cosas: unas válvulas que hay dentro de las venas, que se abren hacia arriba e impiden que la sangre caiga, y la contracción de los gemelos, que aprieta las venas profundas cada vez que das un paso. Es la bomba muscular de la pantorrilla, y funciona solo cuando te mueves.
El calor desmonta parte de ese sistema. Para disipar temperatura, el cuerpo dilata las venas superficiales de la piel. Una vena más ancha contiene más sangre, sus válvulas quedan más separadas y cierran con menos precisión; a la vez, la presión dentro del capilar empuja líquido hacia el tejido de alrededor. El resultado se nota primero donde la gravedad pesa más: el tobillo y el dorso del pie.
En verano, además, se acumulan circunstancias. Se pasan horas de pie en una terraza o sentado en un coche, se come más salado de la cuenta, se bebe menos agua de la que se suda y, pese a la sensación de vida activa, en la playa se está sobre todo quieto. La hinchazón de piernas normal tiene una firma reconocible: aparece en las dos piernas, se hace evidente por la tarde, empeora los días de bochorno y por la mañana ya no está. Si al levantarte las piernas vuelven a ser las de siempre, el mecanismo todavía funciona.
Insuficiencia venosa crónica: cuando no es solo el calor
Cuando esas válvulas dejan de cerrar bien de forma permanente, la sangre retrocede cada vez que te pones de pie. Ese reflujo mantiene la presión alta dentro de la vena hora tras hora, y esa presión sostenida es la que acaba dañando la pared venosa y la piel. Eso es la insuficiencia venosa crónica, y el capítulo correspondiente del Manual MSD la describe con detalle clínico.
Los síntomas que la delatan no son solo la hinchazón:
- Pesadez y piernas cansadas que van a más a lo largo del día y mejoran al tumbarte.
- Calambres nocturnos en el gemelo y sensación de piernas inquietas en la cama.
- Picor, escozor o un ardor difuso en la cara interna de la pierna.
- Hinchazón que ya no desaparece del todo por la mañana y que deja fóvea al presionar con el dedo.
- Arañas vasculares, venas reticulares azuladas y, más adelante, varices visibles.
Hay perfiles que lo tienen más fácil. Los antecedentes familiares son el factor que más pesa, y se suman el sexo femenino, los embarazos, la edad, el sobrepeso y los trabajos que obligan a estar muchas horas de pie o sentado sin moverse, que en la Costa Brava son muchos: hostelería, comercio, peluquería, conducir. Las varices son, de hecho, una de las alteraciones circulatorias más comunes, y las series publicadas las sitúan en torno a una cuarta parte de las mujeres adultas y a uno de cada siete hombres.
La evolución es lenta pero no da marcha atrás sola. Empieza por las arañas vasculares, sigue con venas dilatadas visibles y, tras años sin hacer nada, puede llegar a los cambios de piel del tobillo: color ocre, eccema, piel endurecida y, en los casos avanzados, una úlcera que cuesta cerrar.
Varices: cuándo dejan de ser una cuestión estética
Una variz es una vena subcutánea dilatada, tortuosa y que sobresale. Se pueden tener sin ninguna molestia y durante años, y mucha gente las consulta solo por el aspecto. El planteamiento cambia cuando aparecen complicaciones, que son pocas pero concretas:
- Tromboflebitis superficial: la vena se convierte en un cordón duro, caliente, rojo y doloroso al tacto. Hay que valorarla, porque a veces se extiende hacia el sistema profundo.
- Varicorragia: una variz muy superficial se rompe y sangra. Asusta mucho y se controla tumbándote, elevando la pierna y comprimiendo con un paño limpio; después hay que hacerla valorar.
- Dermatitis de estasis: piel seca, marronácea y que pica alrededor del tobillo.
- Úlcera venosa: la herida que no cierra, normalmente por encima del tobillo interno.
Dicho de otro modo: una variz que duele, que ha cambiado de aspecto o que ha dejado marca en la piel ha dejado de ser un tema de bañador.
Viajes largos en coche o avión: el riesgo que sí cuenta
Agosto es el mes de los trayectos largos, y estar sentado muchas horas con las rodillas dobladas detiene la bomba de los gemelos y deja la sangre estancada en las venas profundas. En una persona sana el riesgo absoluto de trombosis venosa profunda es bajo, pero crece a partir de las cuatro horas seguidas y sube de forma clara si hay antecedentes de trombosis, trombofilia, cáncer, embarazo o posparto reciente, anticonceptivos con estrógenos, cirugía reciente u obesidad. MedlinePlus tiene una ficha de trombosis venosa profunda que resume bien los factores de riesgo.
Lo que marca la diferencia en un viaje largo es sencillo:
- Levantarte y andar un poco cada hora u hora y media. En coche, una parada cada dos horas cumple la misma función.
- Cuando no puedes levantarte, mover los tobillos: flexionar y estirar el pie unas cincuenta veces cada media hora.
- Beber agua y dejar el alcohol y los somníferos para otro momento.
- No pasarte el trayecto con las piernas cruzadas ni con el borde del asiento apretando la parte de atrás de la rodilla.
- Si tienes factores de riesgo y tu médico lo indica, medias de compresión durante el viaje.
Señales de alarma: cuándo consultar el mismo día
Hay cuadros que no admiten esperar a ver cómo evolucionan:
- Una sola pierna que se hincha de forma repentina, sobre todo con dolor en la pantorrilla, calor, enrojecimiento o dureza al tacto.
- Dolor en el gemelo que empeora al caminar o al flexionar el pie hacia arriba.
- Falta de aire repentina, dolor en el pecho al respirar hondo, tos con sangre o palpitaciones. Eso es una urgencia y hay que llamar al 112: puede ser una embolia pulmonar.
- Una herida en el tobillo o en la pierna que no cierra en dos o tres semanas.
- Hinchazón de las dos piernas que se instaura rápido y se acompaña de ahogo al tumbarte, de ganar peso en pocos días o de orinar muy poco.
- Durante el embarazo, hinchazón repentina de cara y manos con dolor de cabeza o visión borrosa.
- Una variz que sangra.
Piernas hinchadas por causas que no son de las venas
No toda la hinchazón viene del sistema venoso. Hay que pensarlo sobre todo cuando afecta a las dos piernas por igual, no mejora con el reposo nocturno o va acompañada de otros síntomas:
- Medicamentos. Algunos antihipertensivos (los antagonistas del calcio, como el amlodipino), los antiinflamatorios, los corticoides y ciertos tratamientos hormonales hinchan las piernas como efecto secundario. Es una causa mucho más frecuente de lo que parece y no hay que dejar el tratamiento por cuenta propia: se comenta con quien lo ha prescrito.
- Corazón. Cuando el ventrículo derecho no vacía bien, el líquido se acumula en las partes declives. Suele ir con ahogo al hacer esfuerzo o al tumbarse en la cama. El artículo sobre diagnóstico cardiovascular con Holter y ecocardiografía explica cómo se estudia.
- Riñón e hígado. Alteran las proteínas de la sangre y la manera en que el cuerpo retiene líquido.
- Tiroides. El hipotiroidismo da una hinchazón de consistencia distinta, que no deja hoyo al presionar.
- Linfedema. El drenaje linfático falla y la hinchazón empieza por el dorso del pie y los dedos.
- Embarazo. Cierta hinchazón es esperable, pero un cambio brusco hay que consultarlo.
En estos casos un análisis de sangre sencillo y una valoración médica orientan muy rápido, porque permiten mirar la función renal, hepática y tiroidea antes de dar por hecho que el problema es de las venas.
Cómo se estudia: la ecografía Doppler venosa
La exploración física orienta, pero no ve el interior de la vena. La ecografía Doppler combina la imagen de ultrasonidos con el efecto Doppler, que mide la velocidad y la dirección con que circula la sangre. Es la prueba de referencia para estudiar las venas de las piernas: no pincha, no duele y no utiliza radiación ionizante.
Qué se ve en una ecografía Doppler venosa
- Si la sangre sube como debería o si retrocede cuando te pones de pie. Ese reflujo es la marca de la insuficiencia venosa.
- Si las válvulas cierran y cuánto tardan en hacerlo.
- Si hay un coágulo dentro de una vena profunda o superficial, dónde está y si la vena sigue permeable.
- Qué segmentos concretos fallan. Ese mapa es el que después condiciona el tratamiento.
Cómo es la prueba y cómo prepararse
No requiere preparación especial. Se hace con gel sobre la piel y una sonda que recorre la ingle, el muslo, la parte de atrás de la rodilla y la pantorrilla. Una parte de la exploración se hace tumbado y otra de pie, porque el reflujo solo se manifiesta bien cuando la gravedad actúa. En Clínica Eupnea la prueba dura entre 20 y 45 minutos según lo que haya que explorar y los resultados se comentan en el momento.
Cuando lo que se busca es el contexto cardiovascular completo (tensión alta, diabetes, colesterol, antecedentes familiares), la valoración la hace el servicio de cardiología en Palamós, que es quien integra el Doppler con el resto de pruebas. Si el estudio acaba indicando un procedimiento sobre la vena, te orientamos hacia el recurso adecuado.
Qué funciona en el día a día
Ninguna medida conservadora cierra una válvula que ya no cierra, pero todas reducen la hinchazón y las molestias:
- Camina. Es la medida con más efecto y la más barata. Cada paso aprieta el gemelo y empuja la sangre hacia arriba.
- Agua fría en las piernas. Un chorro frío de abajo hacia arriba al acabar la ducha, o un rato caminando por la orilla del mar: el frío contrae la vena y la presión del agua hace de vendaje natural.
- Sube las piernas quince o veinte minutos un par de veces al día, por encima del nivel del corazón. Por la noche, unos centímetros de alza bajo el colchón a la altura de los pies.
- Rompe las horas quieto. Si trabajas de pie, cambia el peso de pierna y ponte de puntillas de vez en cuando; si trabajas sentado, levántate cada hora.
- Vigila el calor directo. Sol a plomo sobre las piernas, arena muy caliente, baños muy calientes, sauna y depilación con cera caliente dilatan todavía más la vena.
- Sal y peso. Menos sal y menos kilos se notan en el tobillo antes que en ningún sitio.
- Calzado. Ni tacón alto ni zapato completamente plano: los dos limitan el movimiento del tobillo, que es lo que activa la bomba.
Ejercicios sencillos para activar la bomba de los gemelos
Tres series de veinte repeticiones, un par de veces al día, se pueden hacer en el asiento del avión, en una parada de gasolinera o delante de la televisión:
- Flexionar y estirar el pie como si pisaras un pedal.
- Hacer círculos con el tobillo en los dos sentidos.
- De pie y agarrado a una silla, subir y bajar los talones.
- Tumbado boca arriba, pedalear en el aire.
Medias de compresión: útiles, pero no para ponérselas por cuenta propia
Son la medida conservadora con más respaldo en la insuficiencia venosa: reducen la hinchazón y la pesadez y, cuando hay una úlcera, ayudan a cerrarla. Ahora bien, la compresión hay que graduarla y el modelo hay que elegirlo según el caso. Y hay una comprobación previa que no se puede saltar: si existe enfermedad arterial periférica importante, comprimir la pierna puede ser contraproducente. Por eso la indicación la hace un profesional después de valorarte. Se ponen por la mañana, antes de bajar de la cama, y se quitan por la noche.
Si quieres contrastar todo esto con fuentes independientes, la ficha de venas varicosas de MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, cubre el mismo terreno con un lenguaje llano.
Preguntas frecuentes
Porque el calor dilata las venas superficiales para disipar temperatura. Una vena más ancha acumula más sangre, sus válvulas quedan más separadas y cierran peor, y parte del líquido acaba pasando al tejido de alrededor. Si a eso le sumas horas de pie o sentado sin moverte, más sal de la cuenta y menos agua de la que sudas, tienes la hinchazón de piernas típica de julio y agosto. En la mayoría de los casos es reversible y desaparece tras una noche tumbado.
La hinchazón de verano suele afectar a las dos piernas, aparece por la tarde, empeora los días de bochorno y por la mañana ya no está. Merece consulta cuando no se va del todo al levantarte, cuando va con pesadez, calambres nocturnos o picor, o cuando la piel del tobillo cambia de color. Y hay que consultar el mismo día si se hincha una sola pierna de forma repentina, sobre todo con dolor en la pantorrilla, calor o enrojecimiento.
No duele y no requiere preparación especial. Se hace con gel sobre la piel y una sonda que recorre la ingle, el muslo, la parte de atrás de la rodilla y la pantorrilla. Una parte de la exploración se hace tumbado y otra de pie, porque el reflujo venoso solo se ve bien cuando la gravedad actúa. En Clínica Eupnea la prueba dura entre 20 y 45 minutos según lo que haya que explorar, no utiliza radiación y los resultados se comentan en el momento.
Se pueden tratar. Existen desde la escleroterapia hasta las técnicas endovenosas con láser o radiofrecuencia y la cirugía clásica, y la elección depende de qué vena falla y de cuánto. Por eso el primer paso nunca es el tratamiento sino el mapa: la ecografía Doppler venosa dice qué venas tienen reflujo y cuáles no. En Clínica Eupnea hacemos el estudio y la valoración; si el caso pide un procedimiento sobre la vena, te orientamos hacia el recurso adecuado.
Sí, son la medida conservadora con más respaldo en la insuficiencia venosa: reducen la hinchazón y la sensación de pesadez y, cuando hay una úlcera, ayudan a cerrarla. Ahora bien, hay que graduarlas y elegir bien el modelo, y hay una comprobación previa que no se puede saltar: si existe enfermedad arterial periférica importante, comprimir la pierna puede ser contraproducente. Se ponen por la mañana, antes de bajar de la cama, y se quitan por la noche.
El riesgo existe y crece a partir de las cuatro horas seguidas sentado, aunque en una persona sana es bajo. Sube de forma clara si hay antecedentes de trombosis, trombofilia, cáncer, embarazo o posparto reciente, anticonceptivos con estrógenos, cirugía reciente u obesidad. Levantarse cada hora, mover los tobillos cuando no puedes levantarte, beber agua y evitar el alcohol reducen mucho el riesgo. Tomar aspirina por tu cuenta no es una medida preventiva recomendada para esta situación.
No es el tratamiento de la hinchazón venosa y no deben tomarse por cuenta propia. El diurético tiene sentido cuando la retención de líquido viene del corazón, del riñón o del hígado, y en esos casos lo prescribe y lo controla un médico. En una insuficiencia venosa el problema es mecánico, no de volumen de líquido: lo que actúa ahí es la compresión, el movimiento y elevar las piernas. Tomar diuréticos sin indicación puede deshidratar y descompensar otras cosas.
¿Se te hinchan las piernas cada verano?
En Clínica Eupnea, en Palamós, puedes hacerte la ecografía Doppler venosa y saber si las válvulas de tus venas cierran bien, sin esperas ni derivaciones.
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