La falta de aire por ansiedad es más habitual de lo que parece. Saber identificarla y diferenciarla de causas orgánicas es el primer paso para gestionarla.
En este artículo
Puntos clave
- La ansiedad puede causar disnea sin enfermedad pulmonar
- Hay que descartar causas orgánicas primero
- Las técnicas respiratorias ayudan mucho
- La terapia psicológica resuelve la raíz
- En crisis, los ejercicios de respiración son efectivos
Síntomas típicos
- Sensación de no poder respirar profundamente
- Necesidad de respirar más a menudo
- Opresión torácica
- Mareo u hormigueo
- Hiperventilación
- Palidez o sudoración
Descartar causa orgánica
Antes de atribuir la disnea a la ansiedad, hay que valorar con el médico: asma, problema cardíaco, anemia, embolia pulmonar, etc. Un ECG y analítica básica suelen bastar para descartar.
Gestión inmediata
- Respiración diafragmática (4-7-8: inspirar 4 s, retener 7, espirar 8)
- Técnica del agua fría en la cara
- Grounding (5 cosas que veo, 4 que toco...)
- Evitar la respiración rápida y superficial
Tratamiento a largo plazo
La terapia cognitivo-conductual y las técnicas de mindfulness son las más efectivas. En casos seleccionados, medicación ansiolítica supervisada.
Cuándo es emergencia
- Dolor torácico intenso
- Cianosis (labios azules)
- Pérdida de conocimiento
- Sangre en expectoración
- Historia de problema cardíaco o pulmonar grave
- Disnea brusca extrema
¿La ansiedad afecta tu respiración?
El equipo de psicología de Clínica Eupnea ofrece evaluación y tratamiento integral de la ansiedad.
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